Parashá Vayigash


Vayigash elav Yehuda...Y se acercó Judá


Y se acercó Judá, y dijo: Oh, señor mío, permite que tu siervo diga una palabra a oídos de mi señor, rogándote que no te aíres contra tu siervo por cuanto tú eres como el faraón.


En esta parashá continuamos con la historia de Yosef y su encuentro con sus hermanos. Si la primera palabra de la porción es Vayigash (se  acercó) es porque allí se encierra la esencia de la lección de la semana. Yehuda representa a Maljut y Yosef a Yesod. Por tanto, el poder de la energía de esta semana se concentra en cerrar la distancia que hay entre Maljut y Yesod. No olvidemos que Yesod representa al Cielo y Maljut a la Tierra. ¿Qué más podemos pedirle a la vida? Todo lo que queremos es construir el Paraíso en la Tierra, hacer descender el Cielo a nuestro mundo. Pues bien, esta porción es la que nos da esa materia prima para que descienda el Cielo en todos los aspectos de nuestra vida (amor,  trabajo, dinero, salud, etc.). Yesod es el almacén de todo lo que podemos desear, así que para cerrar la distancia que tenemos con él, tenemos que eliminar el caos de nuestra vida. ¿Cómo? Removiéndolo, y esto requiere mucho valor, porque a veces es muy doloroso.



En Maljut (el cuerpo) es donde nuestro mundo psicoemocional (Zeir anpin) se materializa. Tenemos muchos rincones oscuros, muchas sombras del pasado que, consciente o inconscientemente, ocultamos en lo profundo de nuestra psiquis. Esto, como un mecanismo de protección, está bien, pero tienen que saber que no porque escondemos nuestros traumas y frustraciones, ellos no nos están corroyendo por dentro. Las enfermedades son la purga de esas emociones no sanadas. Arrastramos traumas infantiles toda la vida sin poder sanarlos conscientemente, y, a veces, eso desata una enfermedad mortal, como el cáncer. Yo sé que nadie quiere sufrir, pero el dolor debe salir a través del trabajo espiritual o por medio de una enfermedad…


Maljut es puro deseo y por cada deseo hay una vasija. Cuando un espacio de la vasija está ocupado con una situación no resuelta, esto es igual a una vasija cerrada como una nuez. La Luz no tiene manera de penetrar. Por tanto, esa nuez hay que romperla, y es eso lo que duele (en Kabalah, a esto se le llama romper el cuerpo). Salir de un trauma duele porque para el subconsciente es como si fuera un hijo y ha vivido con él durante años (es lo único que conoce). Nos cuesta romperlo porque lo desconocido causa miedo.


Te invito, estimado lector, a que imagines que cada problema o dolor que se te presenta es una nuez que vas a romper. En cuanto se rompe, sentirás la tristeza, el dolor, llorarás… pero debes saber que estás en el proceso de acercarte a Yesod. Ese proceso de sanación es la semilla de la nuez que te estás comiendo y digiriendo, pero una vez que termine, te queda el espacio para que la vasija se llene de Luz. Ella es simple y tiene una sola programación: dar. No puede haber una vasija vacía, porque en cuanto el espacio esté disponible, enseguida se llenará de Luz.


 

A continuación, encontrarás en el siguiente audio la explicación de esta parashá. Les recordamos que, si desean formar parte de nuestro grupo de estudios, pueden enviarnos un correo con su nombre a suscripcionkr@outlook.com, o suscribirse directamente en el formulario de suscripción que se encuentra en la parte inferior (a la derecha) de esta página.

 

Con mis mejores deseos por una semana llena de Luz,

 

Maciel Karug.

 

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Kabalah Renovada 2015

 

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