Parashá Ki Tisa: “Cuando cuentes…”

 

“Y le dijo Dios a Moisés: “cuando cuentes el número de los hijos de Israel, cada uno ofrecerá al Eterno un rescate por su alma, para que no sufran plaga por el empeoramiento. Para ello, cada cual pagará medio shekel que será ofrenda al Eterno. Todo aquel que fuera censado, o sea de 20 años para arriba, daría ofrenda al eterno. Esta contribución será igual para el rico y para el pobre, para perdonar sus almas. Tomarás los aportes por los rescates y los pondrás para sufragar el servicio del Tabernáculo”

 

En esta parashá aparece el famoso becerro de oro, catalogado como un pecado. Cabe preguntar, entonces, qué es un pecado para la Kabalah. Explican los sabios que pecado significa separación. Nos creemos pecadores si actuamos mal, pero somos pecadores desde que nacimos (no por nada se nos bautiza para purificarnos del pecado original… ¿servirá de algo?) Si partimos del concepto que nacimos sin ningún tipo de consciencia de unión con la creación, pueden echarnos encima las cascadas del Niágara y eso no va a solucionar el problema. El pecado está asociado a lo sucio, a lo manchado, y eso es muy acertado porque, literalmente, el egoísmo es ausencia de Luz, y éste deja en nuestra aura manchas (a veces parecemos dálmatas de tantas manchas que tenemos, pero como son invisibles pues no nos importa).

 

Ya sabemos que hay un lado puro y otro impuro, un Árbol de la Vida y un árbol de la muerte. El asunto es que el árbol de la muerte se une al Árbol de la Vida por la columna de la izquierda, así que cuando hacemos bajar la Luz por allí, cuando hacemos bajar la Luz por el deseo de recibir para si mismos, estamos vulnerables a las energías impuras. Imagínense esto como un juego de video de Mario Bros: la Luz es Mario y cuando éste agarra el camino de la izquierda se va a encontrar con pequeños monstruos que buscan comérselo, y al pobre Mario se le hace casi imposible llegar a la meta final. Como si eso fuera poco, este asalto que las fuerzas impuras hacen en nuestra energía, nos deja vulnerables a las entidades colectivas.  Cada mancha emite una información que crea una onda que atrapa todo lo que está en su banda de frecuencia, pero de esto sólo vemos los resultados: problemas o dificultades. Es como una ola que se forma poco a poco desde lo más profundo del mar, pero cuando llega a la orilla y nos golpea, pareciera que llega sin aviso previo. El Espíritu Santo o la Shejinah no puede descender a nosotros por la línea de la izquierda, sino por la derecha (por medio de actos altruistas).

 

 

La culpa que trae consigo el pecado, no puede ser liberada sólo con rezar y darnos golpes en el pecho, diciendo “por mi culpa… por mi gran culpa”. Cuando nos sucede, sentims rabia, injustica y nos victimizamos, pero en realidad todas estas emociones estan escondiendo una emocion profundamente enraizada en nosotros llamada culpa. ¿Por qué nos sentimos culpables de las cosas que nos ocurren, cuando creemos que no hacemos nada para merecerlo? Porque dentro de nosotros tenemos una parte que reconoce que estar separados del mundo de la creación es decisión nuestra. ¿Cómo lo corregimos entonces? Uno de los métodos es meditar en la palabra Ejad, unidad. En realidad, esta palabra es un yihudim (un lazo o trenza que une a Yesod con Maljut); es una escalera que atraviesa el velo del pilar del medio. Recuerden la historia de Rapunzel: esta chica que vivía en lo alto de una torre y que tenía el cabello inmensamente largo, el cual se lo trenzaba. Ella le  lanzaba su trenza a su enamorado y éste escalaba a través de ella para el encuentro con su amada. Pues bien, amigos, esa es la visualización que debemos realizar cuando pronunciamos este nombre (Ejad). Cada vez que la culpa o el remordimiento nos atormente, o también cada vez que veamos culpa en el otro y nos pongamos en plan de víctimas, cerremos los ojos y comencemos a pronunciar Ejaaaaaad, alargando el sonido de la letra “a”. Al alargar el sonido, imaginamos que una trenza se extiende desde lo alto hacia nosotros, y por medio de la cual podemos volver a ser uno con la creación. Se sorprenderán del resultado, y de cómo el estado de ánimo cambia rápidamente. Esto nos dará una idea del poder que tienen las meditaciones cabalísticas con las letras hebreas.

 

 

Hay otra cosa importante en esta parashá que quiero tratar. Dice la Torá:

 

“Entonces Moisés descendió del Monte Sinaí. Y al descender Moisés de la montaña sosteniendo las dos tablas del Pacto…Moisés no estaba consciente de que la piel de su rostro era radiante, ya que él había hablado con Él.  Aarón y todos los israelitas vieron que la piel del rostro de Moisés era radiante, y ellos se contraían al acercarse a él.”

 

Moisés  había contactado la luz de Jojmah, y por eso su rostro estaba iluminado, pero dice el Zohar que él no se dio cuenta.  Explica el Zohar que esto quiere decir que nuestro trabajo espiritual nos hace subir de niveles. Ya sabemos que existen 125 niveles que conquistar, pero la persona no tiene la capacidad de  sentir el nivel en el que está, porque vive en él. La única manera de poderse percatar de ello es cuando asciende o desciende con respecto a su entorno.  Un bebé puede convertirse en hijo de un rey o de un indigente, y él no va a sentir la diferencia mientras no tome consciencia de su estado. Sólo se verá indigente cuando se compare con el rey.  Si lo único que existiera es la indigencia, entonces el deseo de ser rey no existiría tampoco.

Cada vez que salen a la calle, pueden percibir el nivel espiritual que tienen, y éste se mide por el tamaño de la vasija que somos. Sin embargo, nunca debemos ver lo que nos falta como una carencia, sino más bien como un objetivo. El asunto está en entender que, por ejemplo, tener acceso a la riqueza de este mundo no es el máximo objetivo del hombre. Lo único que queremos es satisfacción y cada quien busca eso de la forma como mejor le parezca. Hay gente que lo hace a través del dinero, la droga o el sexo, y así pierde el camino creyendo que esa satisfacción se encuentra en el mundo físico (Asiah). Hasta el hombre más millonario se encuentra perdido si no nutre el Ruaj de su alma.

 

Aun cuando todos pensamos y creemos que queremos ser millonarios, este es un deseo que sólo lo logra quien tiene sus seis vasijas emocionales puestas en ese objetivo. Un deseo sólo se consigue cuando tiene coherencia en las seis sefirot emocionales. Al ser así, el sol de Tiferet, que está en nuestro pecho, irradia esa luz hacia nuestro mundo. No hay ningún deseo que pueda satisfacerse desde el mundo físico, porque en éste no hay Luz. Observa tu vida, tu entorno, tu casa, tu trabajo, tu pareja… ¿Puedes medir el tamaño de tu vasija? ¿Quieres más? Entonces tienes que agrandar su tamaño. ¿Cómo hacemos esto? Ganando Luz por todas partes; conviértete en un agricultor de Luz. Ya sabemos que Moisés recibió unas primeras tablas grabadas por el dedo de Dios; las segundas tablas, en cambio, fueron esculpidas o talladas por él. Todo esto es para explicarnos que las acciones son las que nos hacen merecedores de esta Luz. Cada vez que salimos a la calle podemos recolectar Luz: desde que vas manejando y le das el paso al otro con la conciencia que sólo deseas dar (restringiendo tu egoísmo), ya estás agrandando tu vasija. Imagínate que tu vasija es como una piscina inflable, y en la medida que se llena de agua, va tomando su forma.

 

 

Bien, amigos, espero que esta semana podamos captar la Luz disponible y la dejemos fecundarnos. No permitamos que la idolatría (lo que percibimos con nuestros 5 sentidos) desvíe nuestra mirada del verdadero objetivo.

 

Un abrazo y hasta la próxima.

 

Maciel.

 

Aquí les dejamos el audio con la explicación de esta parashá Ki Tisa. Esperamos les sea de utilidad para su crecimiento interior.

 

Descarga
Parasha Ki Tisa KR.mp3
Archivo de audio MP3 9.7 MB

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Comentarios: 7
  • #1

    Teresa (domingo, 21 febrero 2016 11:23)

    Gracias amiga Maciel.

    Me encantan tus clases.

    Abrazos infinitos.

  • #2

    irma (domingo, 21 febrero 2016 12:28)

    Buenos dias: Maciel, he leído y escuchado el mensaje de la semana, y me siento tan agradecida por haberme conectado con la sabiduria que contiene esta página. El mensaaje contenido en El Parashá , me ha dado respuesta a las inquietudes y dudas que durante mucho tiempo me habian perturbado,
    Eternamente agradecida.
    Irma

  • #3

    Maciel (domingo, 21 febrero 2016 14:31)

    Gracias Teresa y gracias Irma por dejar sus comentarios. Un abrazo a ambas

  • #4

    Angelica m (martes, 23 febrero 2016 15:38)

    Como siempre gracias por las enseñanzas tan llenas de sabiduría

  • #5

    Maciel (martes, 23 febrero 2016 21:33)

    Gracias Angelica por dejar tu comentario. Te envio un gran abrazo!!

  • #6

    Maria Gabriela Pardo (lunes, 29 febrero 2016 18:20)

    Shalom Maciel para uno que es occidental entrar en contacto con el hebreo al inicio puede parecer algo difícil, aunque es la practica lo que hace al Maestro, al recitar uno las oraciones, es importante la pronunciación, si la enseñanza de Kabalah hace hincapié en la Vibración y la Frecuencia como forma de agrandar nuestra vasija la pronunciación tiene que ser correcta??? aunque a mi particularmente me gusta más la lectura porque ellas tienen una codificación especial que trasciende la mente lógica, hace años cuando la kabalah entro en mi Vida tuve oportunidad de hacer las meditaciones de J. J. Hurtak y el era estricto con la invocación correcta de los nombres de Dios porque de ello dependía alcanzar una elevada vibración y frecuencia, simplemente quiero compartir mi inquietud al tema...Gracias

  • #7

    Maciel (lunes, 29 febrero 2016 22:58)

    Gusto en saludarte estimada Maria Gabriela. Aqui estoy para responder a tus inquietudes. El hebreo, el Arbol de la Vida y la Kabalah en si tienen un velo espanta tontos. Es ese velo lo que hace que parezca dificil y solo el osado qu elo atraviesa puede ver las maravillas que hay detras de el. El hebreo es mucho mas simple que el español pero es de contenido tan poderoso que asusta. Por otro lado, conozco la academia de ciencias del futuro a traves de la kabalah hermetica y si es tu mismo caso, solo quiero recordarte que el rigor es columna izquierda, la derecha es misericordia pura. Una letra es de un contenido infinito, un lenguaje para el alma capaza d eatravezear todas las dimensiones exisentes desde Briah hasta Maljut. Maljut que seria la pronunciacion es solo el 1 % del potencial de todo loq ue esta arriba. Yo ha tenido varios profesores y cada uno pronuncia en forma diferente y todas funcionan de una u otra manera. No te estoy diciendo que la pronunciacion no es importante, si que lo es, pero importa mas con que lado trabajas si desde el intelecto(daat) o desde el corazon( zeir anpin). Espero te sirva mi respuesta. Un abrazo

Kabalah Renovada 2015

 

kabalahrenovada@gmail.com