Parasha Vayakhel- Pekudei

 

“Y Moisés reunió a toda la congregación de los hijos de Israel y les dijo: Estas son las cosas que ordenó hacer el Eterno. Seis días trabajarás y en el séptimo descansarás, pues sería día santo, es decir dedicado al Eterno."

 

Esta semana se leen dos porciones juntas Vayakhel y Pekudei, que son las dos últimas porciones del libro Shemot, es decir el Maljut del Éxodo. Es la materialización de todo lo que venimos transitando desde que aparece Moshé en la Torá. Solo en los años bisiestos estas dos porciones se leen separadas.

Según el Zohar, al principio, como hemos leído en Teruma, toda la nación tomó parte en la construcción del Mishkan, sin embargo, después del pecado del becerro de oro que fue iniciado por los Erev Rav, a Moisés se le ordenó que construyera el Mishkán solamente con los israelitas:

 

¿Cuál es el mensaje para nosotros en esta historia?

 

Este primer párrafo de la Tora nos muestra que esta Parasha habla sobre la importancia de una comunidad, porque Vayakhel quiere decir congregación. Los seres humanos somos criaturas sociales y no es natural que no formemos parte de una comunidad. Por eso nos agrupamos para formar ciudades, porque funcionar en grupo es parte de cómo el sistema  ha concebido nuestra corrección.  La importancia de esto es  poder entender que la suma de chispas de luz que se conducen al unísono, es decir que marchan todas juntas, es capaz de ejercer el control de la mente sobre la materia. Es  como cuando vemos a un grupo de pájaros que vuelan todos juntos, al mismo ritmo y en la misma dirección. Uno guía al otro, y juntos parecieran que bailaran al ritmo de una misma melodía porque cuando existe una comunidad se crea una conciencia grupal extremadamente fuerte.

 

Una persona sola puede quebrarse fácilmente, pero cuando es apoyada por otros entonces entonces se sostiene y enfrenta los problemas con determinación.

 

La historia de la construcción del Mishkán  nos enseña que una de las tareas más importantes y difíciles que enfrenta un ser humano, es encontrar una comunidad que funcione armónicamente, ser el líder y  construir una nueva congregación o participar en forma proactiva dentro de una comunidad que pueda lograr cohesión y  unidad. Por eso la kabalah nos habla de un miniam, que es un grupo de 10 personas que se reúnen con un mismo fin , en general con fines de crecimiento espiritual.

 

Tenemos que saber que así en una comunidad seamos 3, 4, 10 o 30 , cada uno termina personificando a  una sefira del árbol de la vida. El Zohar nos habla del 10 como el número perfecto que completa la unidad del Árbol de la Vida, porque el asunto es que el sistema reconoce cuando se junta un miniam, es decir, el sistema reconoce cuando hay 10 personas que se juntan con el mismo objetivo emocional, y esto es lo importante. Si los 10 tienen las mismas intensiones de pureza, entonces por allí comienzan a fluir las 10 sefirot del Árbol de la Vida, por eso la comunidad también influencia en nuestra prosperidad y en nuestro éxito.

 

El ejemplo más profundo lo tenemos en la revelación del  Idra Raba, que fue el día en que se reveló el Zohar en esta dimensión. Fue solo posible cuando Rabi Shimon, que ya tenía todo el conocimiento, tuvo un miniam, es decir se juntó con 9 de sus alumnos.

Hay que saber que Rabi Shimon ese día no abrió su boca para pronunciar ni una palabra. Rabi Shimon pensaba y las palabras salían de la boca de sus alumnos porque él era el Keter del grupo. Así que  cuando comenzó a fluir ese río de sabiduría, sus alumnos, que representaban las otras 9 sefirot del árbol, recibieron instantáneamente el conocimiento.

 

¿Cuál es la parte difícil de una comunidad? Tolerarnos, aceptar las diferencias y entender que el otro solo me muestra mi parte oscura o la luminosa,  todo depende de lo que yo vea en el. Cuando veo en el otro la oscuridad en realidad estoy resonando con mi propia oscuridad interna, pero si veo en él  la luz, es mi propia luz la que se está proyectando. Sin embargo cuando pertenecemos a una comunidad con un objetivo egoísta, es decir, de sólo recibir, de ver lo que la comunidad me puede aportar, de cómo puedo  aprovecharme de ella  para mejorar mi vida, entonces el satan se infiltra a través de ese egoísmo para  dividir, separar y destruir. Es así como vemos división entre vecinos, amigos, razas, etc.

 

Sin embargo aquí hay una lección importante. Esta porción nos enseña que Moisés primero pidió su colaboración  a las multitudes mixtas para la construcción del mishkhan, pero como no funcionó a causa del becerro de oro, en la segunda oportunidad, para las segundas tablas, solo le pidió colaboración a los israelitas que se habían comprometido con el proyecto de Dios de recibir la Torá. Esto nos enseña que si los objetivos que la comunidad ha establecido son afines a mi, entonces podemos trabajar juntos dando y recibiendo, pero si no es el caso, no debemos detenernos hasta encontrar el lugar más acorde a nuestros objetivos sobre todo cuando se trata  de la espiritualidad. De esta manera podremos sentirnos estimulados a perseguir la unificación con el Creador,  como la prioridad de nuestra vida, por encima de todos los obstáculos que se nos pueden presentar cada día.

 

El Zohar nos enseña que el primer paso para formar una comunidad es, antes que nada, tener un objetivo claro y definido que sea común,  luego, basado en eso, se establece el sistema de valores del grupo. Por lo tanto, en función de eso debemos encontrar las personas afines que quieran unirse a esos objetivos y valores, de modo de crear el entorno que nos ayude a lograrlo. Y sobre todo, lo que no puede faltar para poder crear una comunidad es el rigor de Guevura, porque para que funcione, es necesario crear leyes o un sistema de control, para que ninguno de sus miembros abuse de los recursos o de los otros miembros.

El asunto es que bajo estos principios el Creador creó este mundo y nos dio la Torá como el sistema de valores que debemos seguir. Todo lo que tenemos que hacer es imitar este modelo para cualquier cosa que hagamos.

 

La pregunta que nos surge es: ¿Por qué esta porción del Zohar abre con la historia del rey Saúl y de su guerra contra  Amalek, si el objetivo es entender la importancia de una comunidad? Porque lo que destruye a las comunidades, lo que destruye la cohesión de la gente es Amalek, que tiene el mismo valor gematrico de la palabra sakef, que quiere decir duda.

 

Aquí hay algo importante, aun cuando la duda abarca cualquier aspecto de nuestra vida porque es la manifestación de nuestra serpiente interna, esta solo existe cuando creemos que puede pasarnos algo malo. Entonces tenemos miedo de equivocarnos, nos sentimos inseguros al tomar una decisión. No sabemos diferenciar cuando es el desánimo el que proviene de la intuición que nos dice que no tomemos una vía específica, o si es la duda la que quiere sacarnos de esa vía, que es la buena para nosotros.

 

La clave para resolver este problema está en la Torá cuando nos cuenta que Amalek es el enemigo eterno de Israel. Lo que quiere decir es que  el único nivel de consciencia que puede utilizar a la duda como una herramienta de crecimiento personal  es el nivel de Ruaj, es decir el nivel de conciencia de Israel.  No podemos olvidar que Israel también quiere decir Li rosh, que significa “Hay cabeza”. En otras palabras, cuando somos la cabeza de nuestra vida, cuando cada paso es dirigido por la ella y no por el estómago o los pies (emociones o parte animal), entonces podemos vencer a Amalek.

 

La duda es un mecanismo de protección que forma parte del cerebro reptil. Si entendemos esto, podremos asumirla y observarla con su verdadero ropaje, y no con todos los adornos que le coloca lo que percibimos a través de los 5 sentidos. Es decir, la duda nos conecta al miedo y este a su vez, nos conecta con la muerte. Todas estas manera de percibir esas sensaciones internas que activan a esta línea de emociones que nos conectan con la muerte, nos dicen claramente que el satán está involucrado allí, pues donde hay muerte, está la energía del satán. El miedo se activa automáticamente cuando entra en juego el riesgo a la pérdida,  porque creemos que  lo que hemos adquirido,  está bajo nuestro control. Estamos tan acostumbrados a vivir con estas sensaciones,  que ya  las tomamos como parte de nuestra vida como si fuera algo natural. Pero no, la duda no es natural. Es un animal que busca robarnos el espacio de unión que estamos construyendo con el Creador.

El remedio para ello es en vivir a fondo nuestras experiencias sabiendo que seguramente experimentaremos dolor, decepción y fracasos, pero aun así siempre estaremos bien. El dolor pasará, la decepción nos hará más fuertes, más  maduros;  y el fracaso ha sido y siempre será un maestro que nos enseña lo que no hay que hacer para  poder lograr el éxito. Si podemos entender que la esencia del sistema es la Misericordia y que ello es lo que nos sostiene siempre con el objetivo de conducirnos hacia la redención, entonces tendremos paz al ser asertivos y también   al equivocarnos. Tenemos que saber que nos equivocaremos muchas veces, es obligatorio equivocarnos hasta que agudicemos nuestros 5 sentidos, rompiendo las cáscaras del pasado que los han condicionados. Nos equivocaremos  hasta que estemos pulidos y templados como el metal de la espada.

 

Rav Ashlag nos  enseña que sin una comunidad que nos apoye, nuestras posibilidades de ganar la guerra contra nuestro lado oscuro interior  son mínimas. Sin embargo, ser parte de una comunidad no nos asegura el éxito, porque Amalek es también esa parte interna nuestra que no acata las reglas establecidas por la comunidad a la que pertenecemos. También Amalek es esa parte  que provoca a los otros para que se excluyan a sí mismo de la comunidad.

 

El asunto es que queremos ver a Amalek en el otro sin saber que cuando esta negatividad me toca, es porque está resonando en mi serpiente interna. Para poder provocar tiene que haber alguien susceptible a ser provocado.

Amalek está allí para robarnos la luz de Netzaj. La duda aparece cuando hay un caramelo que comer, es decir cuando la emoción de la perseverancia ha alcanzado un nivel de luz importante como para nutrirse de ella. Nos dice Baal ha Sulam que Zeir Anpin se dividió en 6 sefirot emocionales para que la luz que llegara allí se esparciera por estas 6 vasijas en lugar de estar concentrada en una sola sefirah, de modo de poder ocultarse de la negatividad o klipa, porque  es tan pequeña que la klipa no puede absorberla. Pero cuando estamos en corrección cada luz emocional comienza a crecer y entonces pasa a ser visible e importante, y por eso la klipa se engolosina con ello.

 

El problema es que  creemos que la duda no tiene consecuencias mayores. Sin embargo, si en la Tora está escrito que Amalek es el enemigo  de Israel, es porque cuando Amalek toma el puesto de la  luz, entonces lo que sea que viene fluyendo del Creador hacia nosotros, ya sea dinero, amor, salud, etc. se estanca, no se materializa. Tenemos que entender de una vez que la duda que sentimos sobre la naturaleza del Creador (es decir que este sistema se rige por el amor y la misericordia) es una transgresión. El Creador nos está constantemente otorgando, y la duda implica un rechazo, lo cual impacta de forma inimaginable, por ejemplo, si conociéramos la naturaleza del Creador tendríamos la certeza de que la pérdida de semen impacta gravemente en la economía de un hombre, porque el deseo de placer sexual inmediato es más poderoso que pensar en las consecuencias que posiblemente tendremos años después o en una vida próxima. Entonces no podemos entender porqué no progresamos, porqué no logramos concretar todos nuestros deseos si actualmente hacemos todas las conexiones al pie de la letra. El asunto es que si,  jas veshalom, yo me robo un chocolate, esto no se repara si alguien me pilla y me lleve un día a prisión. Se repara cuando yo voy a la tienda y pago  el chocolate.  Como en la pérdida de semen lo que se derrama  en realidad es la Vida, la reparación está en el estudio del Zohar (que es el estudio del Árbol de la Vida) y en recitar cada día el Tikun haklali, compuesto por 10 salmos, y cada uno de ellos va creando los puntos de sutura  de las heridas que han recibido  nuestras  sefirot internas.

 

Por último y ya para despedirme quiero hacer una breve referencia a Shabbat porque es el precepto que encabeza esta porción. Shabbat es una mitzva en donde estamos inmersos dentro de una mikve espiritual, por eso dice el Zohar que es la mitzva que incluye a todos los otros preceptos. Por tal razón, y a no ser que hayamos nacidos dentro del judaísmo, todos estamos aprendiendo a recordar y a guardar Shabbat. Si Dios se tomó 7 días para crear el mundo, ¿cómo podemos nosotros pretender adaptar nuestras vidas a esto en un solo dia?. Siempre lo digo: la santidad la ganamos poco a poco, entiéndase bien: la ganamos, no la forzamos.  

 

Se que muchos se preocupan por no poder cumplir Shabbat correctamente, y por eso les hablo de mi experiencia. Hay gente que trabaja los sábados, y que halajicamente están eximidos de guardar Shabbat porque son personas que trabajan en servicio de otros, como por ejemplo los médicos, las enfermeras, la policía,etc.  Salvando las diferencias, yo misma tuve un periodo en el que estuve obligada a trabajar un sábado al mes, y aun cuando pataleé e hice todo para evitarlo, no lo logré. Cuando vi que trabajar en Shabbat fue inevitable, me dije a mi misma, “por algo es”. Pensé que en el mundo hay millones de personas que están trabajando el sábado, y en que tiene que haber un método para que a pesar de ello, estemos unidos al Creador.

Asumiendo las bases del pensamiento kabalístico y no del pensamiento religioso, yo el viernes recibía y hacía kabalat Shabbat como siempre, y el sábado que me tocaba pasar el día en el trabajo, me llevaba mis jalots con un pote de chocolate para untar para compartir con todos mi pan, mientras mantenía la alegría de Shabbat en mi corazón. Pronto entendí que Shabbat no es solo un ritual, Shabbat es un estado espiritual de unificación de Dios con el mundo físico que hay que ganarse. Es en los otros en donde puedo encontrar  al Creador, así que entendiendo esto, mi trabajo el día sábado  lo hacía con mayor gusto y amor, inyectando Shabbat a todo lo que hacía por los otros, hablando de cosas positivas y elevando la consciencia de mis colegas en la medida de mis posibilidades. Al poco tiempo todo se arregló  mágicamente y ya no tuve que volver al trabajo los sábados.

 

Y por eso es que hoy en dia les puedo decir con absoluta certeza que lo de afuera, todo lo que hacemos en Shabbat como ritual y detalles es solo el 1% de lo que es en realidad este bello y mágico momento. Para realmente sumergirnos dentro de esta mikve espiritual llamada Shabbat, primero encendemos el fuego de nuestra consciencia, antes de encender las velitas externas. Las velas por si mismas no conectan en nada a la energía de Shabbat, si antes no formamos un ancla interna en donde la Shejinah pueda habitarnos.

Cuando Shabbat llega a nuestra consciencia, cuando esa energía se ancla en nuestro fuego interno nada de lo externo puede romperlo.

 

Con esta reflexión me despido y les digo hasta la próxima.

Maciel

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Parasha Vayakhel-Pekudei 2017 KR.mp3
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Comentarios: 2
  • #1

    beatriz rodriguez (domingo, 19 marzo 2017 20:05)

    Cada día aprendo más gracias a su precisión, claridad y sencillez de explicación de conceptos que no son fáciles pero que usted los hace sencillos¡ Muchas gracias.

  • #2

    Ray Paz (viernes, 07 abril 2017 10:32)

    Estimado Maciel, Dios te bendiga hoy, mañana y siempre.
    Encuentro la Parasha Vayakhel, sumamente ligada a mi vida así que a través de mi testimonio así como el de vuestros hermanos "Escrito esta" la palabra del Padre Todopodero, hoy con más vigencia que nunca. Época de Tribulaciones y cambios caótico, donde es muy fácil y seductor caer en las tentaciones, pero es a través del amor de Dios que pedimos Fluya su espíritu en nosotros y así mostrar amor aún a los gobernantes y enemistades que nos oprimen, es aquí como tu mismo resumes ES UN DEBER dirigir nustra vida con ISRAEL (Rigor de Guebura) de tal modo evitaremos caer en las tentaciones, la duda, el miedo, entre otros factores de la Casa de la oscuridad.
    Miles de bendiciones Maciel, gracias, gracias y mil gracias

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