Parashá Koraj

 

Pero Coré, hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Levi; Datan y Abiran, hijos de  Eliab, y On, hijo de Pelet de la Tribu de Rubén, se ensorbecieron y se levantaron contra Moisés, acompañados por 250 hombres de los hijos de Israel, toda gente de renombre.

 

Lo primero que tenemos que destacar en esta porción, es que la semilla que la inicia es diferente a las porciones que hemos venido estudiando desde el éxodo, en donde casi todas empiezan diciendo Vaydaber Adonai El Moshe Lemor, que quiere decir: Y Dios le dijo a Moisés.

 

Esta porción  empieza hablándonos sobre la rebelión que hizo Koraj contra Moshé. Koraj era un miembro de la tribu de Levì, era un hombre muy sabio y estudioso de la Torah, siendo así ¿qué fue lo que le llevó a rebelarse en contra de Moshé? Koraj fue incitado por su esposa a rebelarse contra él. El Midrash nos cuenta que ella le reprochaba el hecho que él, siendo descendiente del segundo hijo de Kehat, debía, por consiguiente, tener el derecho al sacerdocio. Koraj reunió consigo a 250 hombres, entre ellos Datan y Aviram (Rashi explica que eran primogénitos de la tribu de Reuben). Koraj llamó su atención diciéndoles que a ellos como primogénitos les estaba permitido ser sacerdotes, y que Moshe había escogido a su hermano Aarón como cohen por conveniencia, ya que eran familia.

 

Cuando Moshé escuchó estas objeciones que hacía Koraj en su nombre, les dijo que trajeran al día siguiente un incienso para HaShem. El plan de Moshé de hacer el incienso, era para que recapacitaran sobre sus objeciones e hicieran teshuvá. Aquí aprendemos la importancia de la lectura del pergamino de la Ketoret que hacemos en las mañanas. Rabi Shimon Bar Yojai dijo que si pudiéramos entender los beneficios que nos trae recitar la ketoret nos apegaríamos con fuerza a ello, porque esta lectura tiene el poder de deshacer la klipa en lugar de romperla. La diferencia entre ambas cosas es que, al romperla, se siente el dolor de la ruptura y, al deshacerla, es como si se fuera derritiendo poco a poco, por lo tanto no duele.

 

Esta parashá en el Zohar comienza diciendo: “Más deseable que el oro, sí, más que el oro fino, más dulce que la miel  que gotea del panal.  Cuán sublimes son las palabras de la Torá, cuán preciosas son. Son preciosas en lo alto; y son preciosas para todos. Eso es así porque son el Santo Nombre, y cualquiera que se esfuerza en la Torá, se esfuerza en el Santo Nombre y es librado de todo daño. Es liberado en este mundo y es liberado en el mundo por venir. Cualquiera que se esfuerce en la Torá se aferra al árbol de la vida. Y como está aferrado al árbol de la vida, está aferrado a todo, tal como está escribe. Cualquiera que se esfuerce en la Torá tiene libertad en todo, incluso libertad de la muerte. Esto es porque la libertad, Biná se encuentra sobre él y lo aferra”.

 

El Zohar nos explica que Koraj se fue por el camino de la disputa, lo cual se refiere a remover y repeler arriba y abajo. Y quien desea repeler la corrección del mundo está perdido para todos los mundos. Una disputa es remover y repeler la paz. Y alguien que no está de acuerdo con la paz, no está de acuerdo con Su Santo Nombre, ya que Su Santo Nombre es llamado la Paz (Shalom).

En esta porción, el Zohar nos revela lo que significa cuando la Torá nos dice que Dios descansó al séptimo día. Nos explica que aunque Dios había creado los 6 días, estos habían sido creados sobre el caos. Este mundo es producto de la evolución, así que el caos, las tinieblas, existían antes que el hombre, como bien nos lo demuestra la Torá. Lo cierto es que estos 6 días estaban separados de los mundos superiores, entonces, para darle vida a la creación, Dios creó Shabbat y fue allí cuando tuvo paz y vio su obra concluida. Es por eso que el Zohar nos dice que el mundo se afinca únicamente en la paz. Shabbat es la paz entre los mundos superiores e inferiores, y es esto lo que le da descanso al Creador.

 

Es como si el hombre peleara contra la creación durante los 6 días de la semana y en el séptimo día se reconcilia. Este estado de reconciliación es llamado reposo, Shalom. De allí es que al encender nuestras velas de Shabbat declaramos Shabbat Shalom. También el Zohar nos dice que aquel que no está de acuerdo con la paz se perderá para el mundo, es decir, no puede establecer ese nexo con los mundos superiores. Por lo tanto, cada vez que peleamos, no estamos peleando contra alguien, estamos repeliendo al sistema que trata de enlazarse con nosotros en permanencia. Esta porción, entonces, es un antídoto contra el odio, los celos y las riñas.

 

Ahora, en esta parashá se nos revelan tips muy importantes, por ejemplo, nos explica que  Moshé les dio tiempo a Koraj, Datan y Aviram para que pensaran, especialmente, en el silencio de la noche, en compañía de sus familiares y de ellos mismos, y lejos de sus amigos que los influenciaban para mal, y de aquí nace la expresión "la noche aporta consejos". Esto quiere decir que cuando algo nos molesta, antes de entrar en conflicto, debemos alejarnos de la situación por una noche, sin embargo, se trata de una noche de reposo, y no de una noche en donde peleamos en nuestra cabeza. A veces nos creamos una película con dimes y diretes mentalmente que nos hace desgastarnos energéticamente, y a la hora de la confrontación, pasada la noche, esa furia mental se deshace porque el sueño hace que el alma se desprenda del cuerpo y con ello del ego y busque paz en otros niveles. El detalle esta en que solo la determinación de imponer el alma al ego, hace que esa paz se traslade al mundo físico.

 

Otra parte importante aquí esta en la expresión hombre de renombre. Pareciera decir que hay clasismos en la Torá, porque los hombres de renombre son una categoría diferente de hombres, pero el Zohar nos explica que nada tiene que ver con el orgullo. Ya hemos estudiado que Adam le puso nombre a todos las cosas porque él era capaz de captar la esencia interna de todo lo que existía, así que las nombró de acuerdo a las letras hebreas que las componen y que describen su esencia vital. Entonces, el Zohar nos explica que hombres de renombre se trata de hombres que tratan de usurpar nombres. Estos 250 hombres querían ser cohanim, usurpando a aquellos que en verdad sí tenían el mérito Divino para ello. Hay que entender que un cohen no se escoge a sí mismo: hay una energía Divina que se posa sobre él, que lo sostiene y acompaña para servir de puente entre Dios y este mundo. Por lo tanto, no podemos tener nada que no defina nuestra esencia. Desde nuestro nombre hasta el objeto mas pequeño que tenemos en casa es parte de lo que somos, es la extensión de nuestro cuerpo de energía y no podemos ir usurpando la energía del otro sin que esto tenga consecuencias.  

 

Otro punto importante aquí es que la Torá, en lugar de darnos una palabra que tenga como guematria el 250,  nos da la cifra 250 ya revelada. ¿Por qué? Porque 250 es la guematria de la palabra Ner que significa Vela. Nos enseña la kabalah que cada precepto es una luz, que solo puede ser comparable en este mundo a la luz de una vela, así mismo, la kabalah nos enseña  que si damos un paso hacia atrás en la guematria, es decir, si le restamos un numero a la cifra 250, encontramos la palabra Magur (Miedo), lo cual nos indica que si el miedo nos paraliza y logramos dar un pequeño paso hacia adelante encontramos esa luz de la vela. Es decir, que cuando estamos atrapados en el miedo, avanzar nos parece dar un salto al vacío, pero justo allí, en donde creemos que hay un abismo, lo que se encuentra es luz. 

 

Ahora esta parashá como las otras tiene varias lecturas. Observo con curiosidad que el Midrash nos explica que Koraj era un hombre elevado, un estudioso de la Torá, un hombre que tenía visión profética, ¿acaso no sabía que, si se enfrentaba a Moisés, moriría? y la respuesta es sí, él sabía que moriría, pero estaba dispuesto a hacerlo en pro de un objetivo. Nos explica el Zohar que él vio que en el desierto se abrió una brecha que hacía posible la corrección final, y Moisés también lo sabía. Entonces se confrontaron porque Koraj al ver esto no entendió por qué Moisés no terminaba de crear el puente para esta corrección. Todos estaban sufriendo las penurias de vagar en el desierto y Koraj quería acabar con ello. Moisés, sin embargo, era un alma mas elevada que Koraj y sabía que aun cuando la brecha cósmica estaba abierta para la corrección, no era una el tiempo. No tendrían éxito.

 

Vean lo extraordinario del Zohar y la tremenda diferencia que hace con respecto a la interpretación literal. El Zohar nos explica que lo que él le dijo a Moisés fue: ¿Por qué quieres permanecer en la posición de liderazgo? ¿No entiendes que todos debemos comenzar a vivir en el plano de majol letsadikim, el círculo de los justos, donde todos somos iguales?” Él quería esto porque sabía que había una oportunidad cósmica que quizá no se les presentaría nuevamente. ¿Qué salió mal entonces? ¿Por qué muere? Nos explica el Zohar que Koraj era un hombre santo, pero que el mismo no estaba corregido al 100%. Y por esa minúscula parte de error que le faltaba aun corregir, no tenía el estado de pureza necesario para asumir el puesto de Moisés. En una parte muy profunda de sí, tenia un aspecto de celos, débil,  pero celos al fin. Ya entendimos que en aquella época nadie que no fuera 100% puro podía acercarse al mishkán porque moría, como pasó con los hijos de Aarón. Ahora ¿cuál es la moraleja de esta historia? ¿Cómo esto nos sirve en nuestra vida?

 

 

Tenemos que saber que aun cuando aparezca el deseo de ayudar a los otros, nuestro ego va a sacar el deseo de recibir para sí mismo, esto sucede porque servir a los otros atrae luz de Jasadim a este mundo, la luz de la misericordia, entonces nuestro ego le da un martillazo al deseo de recibir para nosotros mismos sacándolo a flor de piel, para quedarse con esa luz. La muerte de Koraj significa el triunfo de la derecha sobre la izquierda. Por ejemplo, hay gente de renombre que hace obras de caridad, y que se sirve justamente de su posición privilegiada para dar a conocer la causa a la que están sumados e incitar a la gente que se sume a su causa. También hay gente que simplemente siente placer en ayudar a los otros, y esto está muy bien hasta que nos sentimos buenos por ello. En el momento en el que nos sentimos diferentes o meritorios por ello, la vida se encargará de mostrarnos el nivel en el que caímos. Entonces no es raro escuchar a gente que diga por qué esto me pasa a mí, yo no lo merezco, yo lo que hago es ayudar a  la gente. Como regla general, tenemos que saber que no hay ayuda que sea recompensada en este mundo.

 

Korah es una aleccionadora historia… El Zohar explica que Aharon, el Sumo Sacerdote, representa la Merkava (carroza) de la sefirá de Jésed, que es el poder de la columna derecha, el poder del amor, la amabilidad, la compasión y el compartir lo bueno. Korah, que era levita, representa la sefirá de Guevurá, que es el poder de la columna de la izquierda (el deseo de recibir). Cada uno de nosotros tiene estos dos lados y lo que en realidad quería Koraj era poner el poder de la columna de la izquierda, frente a la derecha. Él podría haber estado en lo cierto, ya que el propósito de la Creación es darle placer a sus criaturas; por lo tanto, podría parecer que la columna de la izquierda, que es responsable de nuestro deseo de recibir, es mucho más importante. Sin embargo, el momento en que tenemos deseo de recibir para nosotros mismos imponiéndonos sobre los otros, nos ponemos en un estado de separación del Creador y del poder de la vida, de compartir y amar. 

 

El Midrash explica que tenemos que utilizar la columna derecha (amar y compartir) con el fin de gobernar sobre la columna de la izquierda (el deseo sólo para nosotros); esto crearía una frecuencia que nos conectaría a la abundancia, la suerte y la felicidad  que es la columna central del Árbol de la Vida. Este es el delicado equilibrio en el que estamos constantemente, entre ser Aharon (Jésed) o Koraj (Guevurá). En todos nosotros hay una mezcla de luces y sombras, de bien y mal, de altruismo y egoísmo,  de Cohen y Levi. Debemos entender que para tener éxito en la vida tenemos que renunciar a nuestros intentos de demostrar cuál de ellos es correcto y lo que está mal. Esa lucha interna entre Aharon y Koraj sucede en cada uno de nosotros, y de ello depende nuestra conexión con el Creador.

 

Finalmente, mis queridos amigos(as), esta parashá nos da la oportunidad de enfocarnos en nuestra intención de servicio a los otros, no por los otros, no por nosotros mismos, sino para apoyar la obra de Dios de traer el tikun olam a este mundo.

 

Con esto me despido… ¡abrazos para todos!

 

PD: aquí les dejamos el audio correspondiente a esta parashá, así como el de la ketoret, el cual puede ser escuchado en las mañanas, luego de realizar el netilat yadayim (lavado de manos).

 

Descarga
Parasha Koraj KR.mp3
Archivo de audio MP3 7.9 MB
Descarga
KETORET.mp3
Archivo de audio MP3 3.0 MB

 

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