Elohim Azaz, Ayin



Ayin ע significa ojo; por eso, su forma pensamiento es una Yud con una Zayin ז, que reflejan dos ojos paralelos que se unen en un punto (la nariz), el cual desciende hasta la manifestación (la boca).



Esta letra es la número 16 del alfabeto hebreo, y su guematria es 70. Este número nos habla de las 70 naciones bíblicas (evidentemente, en el mundo hay mucho más de 70 naciones). El Zohar nos explica que estas naciones hacer referencia a las 70 almas primordiales en las cuales se dividió el hombre primigenio, el Adam Kadmon. Es decir, la vasija primordial se dividió en 70 pedazos. La pregunta que nos surge ante esto, es: ¿cómo es posible que la Biblia diga que hay 70 almas, cuando existen 7 mil millones de personas en el mundo? ¿De dónde sale ese gentío? Pues bien, la respuesta a esto es muy interesante. Cada alma encarnada está asociada a uno de los 70 grupos de alma; al mismo tiempo, este número 70 se refiere a las seis sefirot emocionales correspondientes al mundo de Atziluth (emanación), en unión con Maljut. De la misma forma que el  Abraham bíblico representa la encarnación de los atributos de la esfera de Jésed (la misericordia) ya corregida (del mundo de Atziluth), cada persona proviene de una de estas esferas, con la diferencia que venimos de más abajo. Somos almas que estamos en proceso de corrección. Sin embargo, no somos únicos; cada uno vino a formar parte del Olam tikun (la corrección colectiva). Es decir, si hay una persona que pertenece a determinada sefirah, entonces esa persona forma parte del grupo de alma de dicha esfera. No podemos saber a cuál grupo de alma pertenecemos, y, en realidad, no tiene importancia. Lo que sí importa es que, ante cada desafío, podamos elevar nuestra mirada para ver la Luz que está oculta detrás de la apariencia física del problema que tenemos en frente.


Evidentemente, estos personajes bíblicos, Abraham (Jésed), Yitzjak (Guevurá) y Yaacov (Tiféret), aparecen ya corregidos, y todo lo que nos describe la Biblia sobre sus historias es el proceso de corrección de cada uno.


La  guematria 70 de Ayin ע  es la misma encerrada en la palabra hebrea sod (secreto), que es el grado más alto de estudio (la Kabalah). Por ello, es tan importante comprender los secretos  que  están guardados en la Biblia, porque allí esta el método de corregir a cada grupo de alma. Por eso, esta letra significa ojo, porque nos permite ver mas allá de lo literal, ver los secretos, semejarnos a la mirada de Dios, que tiene la percepción real que se logra cuando miramos desde las alturas.

 


Otro ejemplo de la sabiduría que encierra la guematria, está en la unión de las letras Ayin ע y Bet ב, cuya suma guematrica da 72, es decir, 70+2=72. Esta unión creó el mes de Capricornio, y es por eso que a este mes le dicen el mes de los milagros. Cada vez que este número aparece, se relaciona directamente con los 72 Nombres de Dios. 

En la imagen que vemos a la izquierda, y de arriba hacia abajo, tenemos la primera Yud י, que ya sabemos que su guematria es 10 y que representa a Keter del Mundo de Atziluth (emanación). Luego, en la segunda línea, vemos a Yud י He ה que es 10 + 5 = 15, el cual representa a Jojmah y Binah, en el Mundo de Briah (creación). Seguidamente, tenemos a Yud י He ה Vav ו que es10+5+6=21, representando al mundo de Jojmah, Binah y Zeir Anpin (hijo) del Mundo de Yetzirah (formación). Y, por último, tenemos al nombre completo, desde la emanación hasta la manifestación: Yud י He ה Vav ו He ה, cuya suma total es 10+5+6+5= 26. Tomando el número resultante de cada línea y sumándolos entre sí, obtenemos: 10+15+21+26 = 72.  Es decir, la guematria nos está enseñando que los famosos 72 Nombres de Dios son la energía interna del Nombre de Dios, el código mediante el cual Dios opera desde la emanación hasta la manifestación. La Biblia nos enseña que Moisés utilizó este código de 72 letras para abrir el Mar Rojo. 

Sin deseos de causar desagrado en los creyentes de la interpretación literal de la Biblia, esto no quiere decir que el Mar Rojo se abrió realmente. Este pasaje nos enseña que este nombre de Dios, Yud He Vav He, constituye el viaje que hace la Luz a través de los 4 mundos, y los 72 nombres (que vemos en la imagen ubicada a la derecha) son el tipo de energía que se precipita. Cuando la Biblia nos habla de milagros sobrenaturales como la apertura del Mar Rojo, nos está señalando que estos nombres tienen el poder de dominar la materia por encima de las leyes físicas.


Dice el Zohar que Ayin עencabeza la palabra anavá (modestia, humildad), y que por eso se presentó ante el Creador para que el mundo fuera creado a través de ella. Aun así, Dios la rechazó porque la palabra avón, que se inicia también con esta letra, significa delito, pecado. Sin embargo, Ayin ע está ubicada por encima de las fuerzas impuras; ella es la frontera hasta donde estas fuerzas pueden llegan a aferrarse en nosotros (Netzaj de Zeir Anpin). Por el riesgo de que por alguna debilidad de Netzaj (perseverancia) las fuerzas impuras se aferren a ella, fue suficiente motivo para que el Creador rechazara a esta letra para la creación del mundo. La moraleja de esta historia es que, aun cuando podamos estar en control de nuestras emociones y tener un trabajo espiritual sólido en el cual vamos subiendo de niveles, mientras estemos encarnados, las fuerzas negativas van a intentar desestabilizarnos, para tomar  de nosotros toda esa Luz que hemos logrado.


La Kabalah nos da muchas herramientas; sin embargo, no podemos creer que dejaremos de tener desafíos que vencer en este mundo. Hasta que logremos estar en el nivel de poder manejar la manifestación con absoluto respeto y misericordia, seremos el blanco de estas fuerzas impuras. El sistema está creado para darnos el control de la materia en la misma medida en la que adquirimos sabiduría para administrarla en beneficio de todos. No debemos olvidar nunca que si el mundo fue creado con la Bet ב es porque la misericordia, que es el atributo propio de esta letra, es la llave que abre el mundo de la manifestación. Sin esta llave no hay acceso en el mundo. Podemos mentir y engañar a los que no rodean, pero no al sistema (éste es un “cuarto blindado” que sólo permite el acceso con los códigos adecuados “tatuados” en el ADN a través del accionar). De la misma manera como la genética nos construye con ojos marrones, azules o verdes, los atributos tales como la misericordia, deben formar parte de nosotros para poder acceder a la totalidad del sistema.

A esta letra se le asocia la carta del Tarot de Marsella número 16,  La torre. En ella, vemos claramente que una pluma, con los colores rojo y amarillo,  derrumba la cabeza de la torre. Sin embargo, vemos cómo una de las plumas rojas sobresale, dándonos a entender que ella le dio el toque final para que se produzca la caída. Estos dos colores simbolizan las dos energías principales  que rigen al Árbol de la Vida: rigor/severidad (rojo) y generosidad/misericordia (amarillo). Con ello se nos enseña que todo lo que se nos presenta es para revelar Luz (es Luz que viene de Arriba). La mayoría de las veces, por falta de consciencia, el rigor (Ley de causa y efecto) es lo que derrumba la torre, es decir, lo que nos corrige, puesto que esta torre representa al ego y todas sus estructuras (lo sabemos porque la punta de la torre tiene una especie de corona de 4 cuadrados, que nos conducen al arcano 4, el cual simboliza el mundo de manifestación, Maljut). Esta torre trata de llegar al cielo, es decir, tratamos de elevar nuestra altanería y egoísmo para sentirnos dioses (hasta llegamos al punto de endiosar nuestra personalidad), siendo de esta forma como construimos nuestro propio universo, colocando a nuestro ego en el centro de ese mundo ficticio que nos creamos. 


Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, tenemos pensamientos de deseos de recibir para nosotros mismos, y, por eso, la inteligencia de Maljut (el alma) rechaza toda la abundancia que la Luz nos otorga, puesto que no tenemos la misma frecuencia de la Luz (que es altruismo puro). Al ser así, la Luz no puede alcanzarnos. Si no tenemos todo lo que deseamos es porque no somos capaces de administrar los recursos, tal y como lo hace Dios. Por lo tanto, esto nos aleja del propósito de nuestra encarnación, el cual es evolucionar, parecernos a la Luz. Es por eso que el Zohar nos explica que tenemos una inteligencia que rechaza la Luz que lo contiene todo, hasta que no maduremos emocionalmente. En el fondo, tenemos una inteligencia que nos impulsa a mejorarnos, lo queramos conscientemente o no. 


Esta carta del Tarot está íntimamente asociada con el pasaje bíblico sobre la torre de Babel. El hombre, en aquella época, estaba unificado (por eso hablaba una sola lengua, el hebreo). Sin embargo, bastó que una persona, que tenía el conocimiento metafísico (el poder), incitara al colectivo a desafiar a la Luz, para que la división se instalara entre la gente. ¿De qué se trataba este desafío? De utilizar el poder metafísico (Ayin ע) para elevar al ego, endiosarlo, pero como las fuerzas impuras no pueden pasar de cierto nivel (Netzaj), entonces se produjo la separación entre los niveles más sutiles y el hombre.


La torre de Babel  representa  las estructuras del ego, en sus múltiples formas de manifestarse. Por eso, en la carta del Tarot se destaca que ella está construida de muchos ladrillos, bien engranados y organizados. Esta organización representa a la inteligencia del ego para estructurarse de tal manera que no podamos ver su trasfondo.  Esta carta nos muestra que mientras más  elevamos ese ego, más larga es la caída y más duro es el golpe. Pero la caída que proviene del rechazo de Ayin עhacia nuestro ego, es para reconstruirnos más sólidos y fuertes. Por eso, vemos a estos dos personajes de la carta sin miedo en sus facciones. El primero de ellos amortigua su caída con las dos manos. Recordemos que éstas representan el dar y el recibir (Jésed y Guevurá, respectivamente). El equilibrio entre estas dos fuerzas hace que la caída sea sólo un desafío, y a través del ojo de Ayin ע, vemos la Luz que encierra esta caída, y por eso no hay miedo. El segundo personaje de la carta nos muestra sólo el torso, lo cual nos incita a pensar que la caída de éste se debe al desequilibrio emocional (lo sabemos porque su torso rojo representa Guevurá). Es decir, cada vez que nos molestamos, criticamos, pensamos negativamente de nosotros, de los otros o de la vida que tenemos, bajamos de nivel, caemos. Algo muy importante que nos muestra la carta, es que los brazos de estos dos personajes están en azul (representando la misericordia), con lo cual se nos indica que la corrección de Ayin ע es un acto de misericordia. Aun cuando veamos que la vida es difícil porque vivimos cosas dolorosas, el saber que tenemos otras opciones es lo que nos incita a mejorarnos. Cuando buscamos Luz encontramos Luz, y, al final, todo lo que nos pasa tiene un bien oculto, así no podamos verlo en el instante. 


Las manos de los personajes de la carta están buscando tocar la hierba (precipitar la energía al mundo físico), y al lado, vemos piedras blancas que son las bases en donde se asienta el alma. Es decir, la caída tiene como propósito hacer descender los niveles espirituales (Ruaj y Neshamá) al cuerpo físico, y hacer de eso nuestra base, nuestra roca.


También, vemos en la carta que del cielo caen 32 esferas (que representan a los 32 senderos del Árbol de la Vida). Es importante destacar que el mundo de Atziluth tiene 32 nombres, pero el Tarot no representa a éste mundo. El Tarot está comprendido dentro del mundo de Briah, por eso, estas 32 esferas representan los 32 nombres de la creación bíblica (los nombres de las 10 sefirot y las 22 letras hebreas). Este es el método de cómo funciona el sistema de creación, y sin importar cuál disciplina espiritual te guste o seas afín, la Kabalah es la cuna de todas.


En fin, querido amigo, Ayin ע es una letra con la que debemos trabajar cada vez que hay una situación que no comprendemos. Ella nos muestra la visión de la Divinidad que está por encima del problema, la "visión del águila"; ella nos revela la cara oculta de la Luz, el secreto.


Hasta la próxima.



Meditación práctica


Primeramente, se recomienda dibujar la letra (usa la imagen que está en el inicio, en blanco y negro). Luego, observarla de 3 a 5 minutos, cerrar los ojos y visualizarla  frente al tercer ojo. Seguidamente, se lleva la letra a la glándula pineal (en el centro de nuestro cerebro). Por último, se visualiza en el cerebelo (ubicado en la base de nuestra cabeza, en donde se conecta la columna con el cerebro). Para mayor claridad, observa la siguiente imagen, donde está señalada la ubicación de la glándula pineal y el cerebelo en nuestro cerebro.



La anterior instrucción también puedes escucharla en el audio (formato mp3) que te brindamos seguidamente. Recuerda que estas instrucciones son generales, y, por tanto, debes seguirlas cuando inicies la meditación con cualquiera de las letras hebreas. 


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INSTRUCCIÓN GENERAL.mp3
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Una vez que hayas realizado la práctica anterior de visualización, escucha la siguiente meditación, que está construida para que te conectes, de forma específica, con el Elohim Azaz, Ayin.


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MEDITACIÓN AYIN.mp3
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Comentarios: 2
  • #1

    M. Teresa (martes, 15 diciembre 2015 04:42)

    Maravillosa la meditación. No sé ni donde me fui.
    Y la explicación de la letra me ha encantado.

    Gracias.

  • #2

    Maciel (martes, 15 diciembre 2015 05:23)

    Gracias por tu comentario Maria Teresa,Un abrazo

Kabalah Renovada 2015

 

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