Y le dijo el Eterno a Moisés: "Dile a Aarón: cuando enciendas las luces del Candelabro, hazlo de modo que alumbren hacia delante". Y Aarón así lo hizo orientando las 7 luminares hacia delante".

 

 

   Beha alotecha significa cuando enciendas. Esta es una porción, que nos relata varias cosas interesantes, entre ellas, el daño que hace la queja, sin embargo se determinó que el titulo seria cuando enciendas,¿Porque?La queja es reflejo de la insatisfacción del ser humano, es un reflejo de la sensación de vacío que tiene cuando no está conectado con la luz, por lo tanto encender la luz, significa llenarse de satisfacción espiritual.

 

La Respuesta que Hashem le da a Moshe ante la queja es que escoja a 70 ancianos, para formar el Sanedrín, que eran los hombres destinados a enseñar la Torá al pueblo errante, de modo de satisfacer su sed espiritual. Por otra parte, hay algo incongruente aquí, pues el Maná que caía del cielo, los nutria espiritualmente, pero ellos se cansaron de eso y pedían carne. ¿Que quiere decir esto? Por un lado estos nos indica que es un momento cósmico en el que el egoísmo se acentúa, pues el deseo de comer carne viene de nuestro lado egoísta y debemos limitarle su campo de acción. A nosotros nos pasa, muchas veces nos provoca comernos un pedazo de un buena carne. Lo que tenemos que saber es que cuando esto nos sucede, hay una lucha del cuerpo contra el alma que podemos percibirla a través de este deseo. Acaso tenemos que restringir este deseo? no, la Torá misma nos demuestra que Hashem les dio carne hasta abarrotarse de ella. Sin embargo comprendió que esa no era la base del problema del pueblo. El pueblo, no necesitaba llenarse de espiritualidad en su forma, como sucedía con el Maná, sino también necesitaban llenarse de espiritualidad en su conciencia e intelectos.

 



Es entonces cuando Hashem le ordenó a Moshé Rabenuu que nombrara a setenta hombres que serían miembros del Sanedrín, y él le dijo a Moshé que debían ser los capataces durante la esclavitud de Egipto.¿Porque? porque cuando los egipcios obligaron a estos hombres a castigar a los hebreos que no respetaban sus cuotas, se negaron y prefirieron ser ellos golpeados por los verdugos egipcios en lugar de infligir castigos a sus hermanos. Como recompensa, tenían el mérito de ser nombrados miembros del Sanedrín.

 

Ahora tenemos que preguntarnos, ¿ser empático es suficiente para escalar tal posición espiritual?,¿cómo califica esto para tal posición? Para poder sentarse en el Sanedrín, uno debe ser un erudito en la Torá, sino ¿como enseñarsela a otros? La mishná, que enumera las 48 cualidades que debe tener un hombre para ser un erudito de Torá, le da especial atención a la compasión, como el atributo, que sin duda hace prevalecer la selección de Hashem hacia una persona destinada a ser un maestro de Torá. La voz de alguien que vibra en la compasión se expande a los 4 lados del mundo, porque es energía de jesed, que es como un río que fluye y se expande. En cambio el rigor, que viene de guevura se encarcela a sí mismo, se limita.  

 

Hay un ejemplo de esto. En la gemara se relata que había un debate constante entre dos grandes eruditos de la Tora, Beth Hilel y Beth Shamai. Ellos debatían sobre la halakha. Los más ortodoxos adoraban a Shamai porque era más riguroso, pero al final se decidió que la Halakha será validada de acuerdo a Hillel, porque él era un hombre de gran compasión. Fijense que el Beth Hillel siempre evocó la opinión de Beth Shamai antes que la suya, nunca lo descalificó. Una persona egocéntrica no podrá considerar otro punto de vista que el propio y, por lo tanto, tendrá una capacidad limitada para desarrollar un enfoque verdadero y armonioso de la Torá.




Esta explicación nos permite entender por qué los capataces eran aptos para ser miembros del Sanedrín. Se destacaron en compasión y esta característica les dio la oportunidad de acceder a la verdad de la Torá. La compasión,  no solo es un rasgo admirable y loable, sino que es una herramienta fundamental para adquirir la verdadera sabiduría.



La parashá de Beha'alotekha comienza con la Mitzvá confiada a Aharon para que ilumine la menorá del Templo todos los días.

La Torá nos dice que Aaron ha encendido las velas de acuerdo con lo que Di-s le había ordenado, y Rashi nos hizo el siguiente comentario: "Este es un elogio para Aharon quien 'Nada cambió

 

Cuando Rashi nos dice que "Aharon no cambió nada", significa no solo que ha cumplido fielmente las órdenes del Señor, sino también que los honores y el prestigio de su estado no lo han cambiado en nada. Su proximidad a la gente y el cariño que les mostró se mantuvo intacto, a pesar del estatus que se le otorgó.

 

Esta precisión de Rashi nos recuerda la extrema humildad de Aharon, quien fue capaz de asumir las responsabilidades más elevadas sin dejar de ser muy simple y cercano a la gente.

 

Los sabios coinciden en ilustrar la actitud virtuosa de Aharon. El desplegó una energía y esfuerzos considerables para que la paz reine entre la gente y en sus hogares. Visitó a personas en dificultades, ellos estaban discutiendo y los convenció para que calmaran sus peleas y restablecieran la armonía.

 

De la misma manera,nos cuentan los sabios, que Aaron no dudó en visitar a todos, incluidos aquellos cuyo comportamiento era "limitado". Estos se conmovieron pues Aarón, estaba sentado junto a ellos, interesado en su bienestar. Aaron les habló como a un amigo, sin darles lecciones de  moralidad, al punto que se dijeron a sí mismos "Aarón debe creer que soy muy virtuoso. Si él supiera cómo me comporto y los errores que cometo, estaría muy decepcionado. No puedo seguir así, tengo que empezar de nuevo ". El honor que les brindo Aaron les dio una imagen positiva de sí mismo, esto les ayudó a esforzarse para dar lo mejor de sí a los otros.

 

De todo esto podemos extraer lecciones útiles para nuestra vida. Primero que nada, cuando estamos insatisfechos, infelices, vacíos o cualquier otra sensación que nos quite la paz, es porque nos hace falta la presencia divina en nuestras vidas. No hay nada que nos llene más que estar conectados con Hashem. Que debemos hacer entonces? Estudiemos un poco de Torá, y apliquemos lo que ella nos enseña. Desarrollando la virtud de la compasión, la Torá puede entrar en nosotros, en cambio,mientras estemos bajo la influencia mental y emocional del rigor, de la crítica al otro, de la limitación cuando decimos no puedo, no hay conexión posible con los mojin superiores. Tenemos que entender que esa presencia divina deseada, no está asentada en las emociones, está en los intelectos. Las emociones desagradables, son simples vasijas carentes de luz, entonces solo tenemos que jalar intelectos para sustituir la carencia.

 

Por otro lado, cuando vemos en el otro virtudes positivas, lo estamos moldeando con ellas, porque la realidad cambia cada vez que la observamos. Siendo así, Paremos en ver el defecto del otro, y busquemos más bien sus bondades.  Y si estas no podemos verlas, inventemoslas, pues ellas crearan esa realidad en ellos.

 

Por otra parte es muy importante que cuando, recibimos una distinción, un ascenso laboral, o algo que implique una elevación de estatus en este mundo físico en el que nos desenvolvemos, no permitamos que el ego se hinche con el estatus que recibimos. La distinción que recibimos es siempre paar ponerla al servicio de Hashem. No quiero decir al servicio del bien, porque cada vez que el bien aparece, el mal también lo hace, ya que vivimos en un mundo dual. Hashem es extracción de la dualidad, es como una perspectiva en 3D, es una luz que se moldea más bien en Tiferet. Es armonía, es altruismo, es belleza y perfección.

 

Aharon, fue uno de los personajes más eminentes de la Torá, porque  se preocupó por todos y los honores no alteraron su humildad.

Con esta reflexión me despido hasta la próxima

Un fuerte abrazo

Maciel





Descarga
PARASHA BEHA ALOTEJA 5779.mp3
Archivo de audio MP3 5.7 MB

Kabalah Renovada 2015

 

kabalahrenovada@gmail.com