Parasha Shoftim

 

Jueces y Alguaciles pondrá para ti en todas tu puertas de las ciudades que el eterno tu Dios te da según sus tribus y juzgarán al pueblo con juicio justo. No torceré al derecho, no harás acepción de personas, no admitirán regalos porque el soborno ciega los ojos del sabio y pervierte los juicios del justo.

שֹׁפְטִ֣ים וְשֹֽׁטְרִ֗ים תִּֽתֶּן־לְךָ֙ בְּכָל־שְׁעָרֶ֔יךָ אֲשֶׁ֨ר יְהוָ֧ה אֱלֹהֶ֛יךָ נֹתֵ֥ן לְךָ֖ לִשְׁבָטֶ֑יךָ וְשָׁפְט֥וּ אֶת־הָעָ֖ם מִשְׁפַּט־צֶֽדֶק ׃

 

לֹא־תַטֶּ֣ה מִשְׁפָּ֔ט לֹ֥א תַכִּ֖יר פָּנִ֑ים וְלֹא־תִקַּ֣ח שֹׁ֔חַד כִּ֣י הַשֹּׁ֗חַד יְעַוֵּר֙ עֵינֵ֣י חֲכָמִ֔ים וִֽיסַלֵּ֖ף דִּבְרֵ֥י צַדִּיקִֽם ׃

 

צֶ֥דֶק צֶ֖דֶק תִּרְדֹּ֑ף לְמַ֤עַן תִּֽחְיֶה֙ וְיָרַשְׁתָּ֣ אֶת־הָאָ֔רֶץ אֲשֶׁר־יְהוָ֥ה אֱלֹהֶ֖יךָ נֹתֵ֥ן לָֽךְ ׃ ס

 

Shoftim de guematria 439 quiere decir jueces. En la época de la Torá los jueces eran los 70 miembros del Sanedrín. Como bien sabemos 70 es también el valor numérico de la letra Ayin que quiere decir ojo y si a esto le sumamos el valor numérico de la palabra Sanedrín (סנהדרימ) que es 369, obtenemos la guematria de la palabra Shoftim, que en verdad quiere decir el ojo del sanedrín. Como Shoftim es un precepto, la idea que nos da este análisis es que los jueces son en realidad el ojo de Dios.

Samej= 60

Nun=50

Hei=5

Dalet=4

Resh=200

Yud=10

Mem=40

 

Total= 369

 

369 + 70 de Ayin= 439 igual a Shoftim

 

Así mismo podemos percatarnos que al inicio del versículo de la Torá, encontramos la frase “tu puertas”, refiriéndose al singular de puertas, es decir las puertas de una persona. Sobre esto  Rav Jaim Vital, de memoria bendita, dice que esto es así para indicar que cada persona tiene varias "puertas". Estas son: las puertas de la vista que son los ojos; Las puertas del oído que son las orejas; La puerta de la palabra que es la boca; La puerta del olfato que es la nariz y La puerta del tacto que son las manos y los pies.

 

Dice Rav Jaim Vital: “Así como la puerta de un dominio es un pasadizo por el cual uno entra y sale, las "puertas" de la persona son sus órganos sensoriales, a través de los cuales entran estímulos en su mente que provoca su reacción al mundo exterior”.

 

La piel se considera un "órgano" en muchos contextos biológicos, al igual que los otros órganos mencionados aquí, por eso está representada por las manos y los pies que son sus principales puntos de acción.

 

Por lo tanto, una persona debe colocar "jueces" y "policías" en cada una de estas "puertas" para protegerse de escuchar asuntos desagradables, para protegerse de hablar mal del otro o hablar con doble sentido malicioso, debe protegerse de usar sus pies  para ir caminando a cometer una transgresión sexual, y sobre todo debe proteger su mirada. Nuestra herramienta más preciada para hacer esto es la voluntad.

 

Sin embargo, en una visión más profunda y mística de estas afirmaciones tendríamos que decir, que esta porción se trata de aprender a elevar  cada ínfima percepción sensorial para que estas  sean dignas de ser presentadas ante los ojos del Creador, que es la sefirá de Jojmah, pues entendemos que los sentidos estimulan los impulsos mentales que más tarde crearán nuestra realidad. Estos pueden estimular el lado del bien elevándose así a los niveles superiores o descender al mundo del caos y atraer grandes dificultades. Por eso se dice de una persona que protege sus "puertas" de las transgresiones: "Abrid, oh puertas, para que una nación justa pueda entrar medida por medida".

 

El asunto es que hay  310 mundos destinados a cada persona justa, y cada mundo  está separado del otro, pues cada uno tiene su puerta de entrada. Así mismo hay 310 mundos para abajo.  Entonces, el estímulo que enviemos abrirá puertas de acuerdo a la frecuencia vibratoria de la percepción, ya sea para el lado del bien o para el lado del mal.

Por otra parte, medida por medida significa que la recompensa es exactamente de la misma naturaleza que el mandamiento cumplido o de la transgresión cometida. En otras palabras, los jueces y policías que colocamos en estas puertas, que no son más que la forma en la que calificamos al mundo, impactan en nuestra vida en su justa medida de acuerdo a la sentencia que ellos emiten.

 

Un ejemplo simple de lo que es colocar jueces en sus puertas es cambiar el canal de la televisión cuando hay alguna noticia que nos está influenciando el nivel de odio o de separación hacia el otro.

Cuando nos damos cuenta que algo externo nos perturba, cuando eso intenta afianzar la división o intenta que percibamos la carencia en el mundo, esto  debe ser contraatacado con el primer principio de la Torá que es el pensamiento que todo es perfecto y es para el bien. Así mismo se contraataca escaneando un párrafo o porción del Zohar o  escuchando la lectura de la Torá.  Estos vendrían siendo los policías de las puertas, pues estos se refieren a quienes ejecuta la orden del juez.

 

Es cierto que muchas veces nuestra intuición nos guía sobre lo que nos conviene o no, y quizás esto al principio lo podemos confundir con nuestra percepción de las cosas, pero en la medida que subimos de nivel la diferencia se hace clara. Al principio aprendemos por ensayo y error, de hecho la función que el Creador le dio al Yetzer Hara fue de ser el error, pues como escogimos tener libre albedrío, de esta forma podríamos diferenciarlo de la luz, para así poder escoger el lado de la bendición.

 

Dice la Mishna que en el camino de aquí al cielo hay todo tipo de ángeles acusadores y ángeles de destrucción. Es importante entender que Zeir Anpin es llamado también  cielo.

Luego dice: “hay un número de puertas para cada uno de los siete cielos, cada uno de los cuales está guardado. Cuando el alma asciende esta es  inspeccionada. Si es digna, las puertas se abren para ella y se le permite entrar. Si no lo está, se empuja hacia afuera, las puertas se cierran a ella y no se le permite entrar. Por esta razón, toda persona inteligente debe tomar esta enseñanza en corazón mientras  todavía está vivo y controlar sus "puertas". Él entonces merecerá que las puertas de la justicia se abran ante él”.

 

Los "ángeles acusadores" y los "ángeles de destrucción" son los elementos correspondientes a "jueces y policías" del lado del mal. Los ángeles acusadores son los jueces que contraatacan los pecados del hombre causados por el mal uso de sus 5 sentidos y los "ángeles de destrucción" son los policías que  hacen que el alma ascendente sufra en consecuencia.

 

Muchos dirán que lo que pase después de la muerte no nos interesa, lo más importante es la vida cotidiana que tenemos y cómo lidiamos con nuestros problemas. Sobre esto debemos saber que este párrafo no solo concierne a lo que sucede después de la muerte, se refiere a la actualidad de nuestra existencia en este mundo y notablemente al dormir, pues todos los días nuestra alma asciende para recargarse mientras dormimos. Los juicios que emitimos en el día a día son las barreras   que nos limitan, estos no son ni buenos ni malos, todo depende de para qué los utilicemos,  pues el juicio se creó para encauzar a la luz, para dirigirla hacia un lugar determinado, de la misma manera como el cauce del río controla el afluente de agua. Si se desborda destruye todo a su paso. Cuando nuestras puertas no tienen cauce son eso, son un río desbordado.

 

Ponerse estas limitaciones llamados  jueces y policías, son el método para tener un mejor resultado en el día a día.  Sobre esto tenemos que recordar  que la inteligencia llamada Creador del mundo  está constantemente otorgando. Si la Torá nos da todos estos tips es para  reducir el Yetzer hará, de modo que podamos recibir esa luz del Creador. Esto de jueces y policías es uno de los métodos para  debilitar al oponente, porque en el mismo instante en el que la luz es otorgada, tenemos el poder de  decidir qué traje se va a poner.

 

El asunto está en que el Yetzer Hara no puede tomar la luz directamente para sí, pues él no tiene la afinidad de forma para apropiarse de ella. El problema se nos presenta si el oponente tiene el control absoluto sobre nuestras puertas, pues  cuando la luz llega a ellas el Yetzer hara las reviste con una klipa, que luego se presenta ante nosotros en forma de obstáculos, problemas, carencias  o dificultades. Mientras la klipa exista, el oponente tiene poder sobre ella.

 

En otras palabras, cuando nosotros cedemos, entre otras cosas, a la ira, al resentimiento y al odio estamos trabajando para el Ángel de la muerte, para engordar su banco de luz. El solo puede guardarla si esta se envuelve en alguna klipa, pero si por el contrario nosotros hemos debilitado al Yetzer Hara, la luz puede llegar en forma de beneficio sin necesidad de que ella se revista; o también puede pasar que la klipa con la que se reviste es de una capa muy fina. No es lo mismo romper una piel fina como la de manzana, que la cáscara de una nuez. A mayor solidez, mayor densidad. La primera con un solo mordisco basta, en cambio  para la romper la nuez tenemos que ejercer una fuerza mayor o incluso dar un gran golpe.

 

Exactamente así sucede con las emociones. Mientras más negatividad exista, más gruesa es la klipa que debemos romper y más dolor experimentamos, pues la fuerza que se requiere para romper la klipa se toma de las  emociones, y esto duele igual o más a como si se rompieran  los huesos del cuerpo, “jas veshalom”.

 

La Mishna nos dice que  si somos inteligentes debemos tomar esta enseñanza en corazón. Nótese que no dice en el corazón, esto es porque no nos está hablando del músculo físico, nos está hablando de Tiferet que es también llamado Zeir Anpin. Sobre esto debemos saber que La Torá, estimula el desarrollo de la inteligencia, por eso una persona estudiosa de ella, resuelve inteligentemente los problemas. La razón de esto es fácil de comprender. Fíjense algo, Cada uno de nosotros tiene réplicas de su cuerpo en diferentes dimensiones, específicamente en 10 de ellas. Por otra parte el creador es Binah, que es en realidad el potencial de nuestro cerebro izquierdo, no solo a nivel físico sino en cada una de estas dimensiones. El cerebro izquierdo  es el lado analítico, racional, lógico, lineal, detallista, etc. Entonces en kabalah aprendemos que las letras hebreas son los constructores del mundo, es decir son los obreros del cerebro izquierdo más elevado de nosotros mismos.

 

Las letras hebreas son vasijas que portan la luz para atravesar al mundo de Zeir Anpin en

 todas sus dimensiones, desde la más alta hasta la más baja. Solo ellas sirven de escudo protector para esa luz y como pertenecen al mundo de Binah ellas vibran en  la frecuencia del mundo de creación.

El asunto es que la combinación de letras que forman las palabras compuestas en la Torá, están configuradas para descargar cierto tipo de energía de acuerdo a la parasha de cada semana, lo cual constituye las herramientas de trabajo diario. Cada uno de nosotros, sin saberlo,  está constantemente permutando las letras hebreas de la semana, es decir, cada uno está constantemente alterando la voluntad que el Creador, que es todo bondad y amor, tiene para nosotros y por eso nos llegan carencias y dificultades.

 

Por lo tanto, la lectura de la Torá en cada Shabbat   es como el médico que repara los huesos rotos o cose las heridas, es decir, podemos elevar nuestro mundo hasta el nivel en donde Bina, poco a poco, repare nuestras fallas. También es por eso que en Shabbat logramos un entendimiento superior de lo experimentado en la semana y logramos mejor entendimiento de nuestro estudio. Ya he explicado que lo que sucede en Shabbat es que nuestro cerebro izquierdo de abajo, se unifica con el nivel superior mas proximo a el y asi recibe la información que lo contiene. Mientras más elevamos nuestra carne más elevamos también los otros niveles, los empujamos hacia arriba.

 

No es ninguna casualidad que la parasha Shoftim (שפטים) sea la número 48 de la Torah, ya que este número se asocia con el cerebro, que  en hebreo se dice  Moaj (מח), palabra cuya guematria es también 48.

Normalmente esto podría significar que la función de los jueces, Shoftim (שפטים), no consiste en llevarse por lo que les dice su corazón, sino en aplicar gracias a su cerebro, las leyes que aparecen en el Talmud. Sin embargo el mismo nos dice que tomemos esta enseñanza en  corazón, esto entonces es contradictorio. Esto es porque al nombre Elohim (אלהים) se  le relaciona con  juicio, es decir es la energía que ejercen los jueces. El asunto es que a la luz de la guematria podemos darnos cuenta que  si sumamos “cerebro y corazón”( Moaj veLev), (מח ולב) obtenemos 86, que es la guematria de Elohim (אלהים).

 

מח = 48

ולב = 38

————–

86

En otras palabras, las leyes de la Torá tienen un balance interno entre el cerebro (Binah) y el corazón (Zeir Anpin). Esto nos lo confirma el hecho de que la primera letra de Torá es la Bet, que significa Binah que como ya dije es el lado del cerebro que nos da entendimiento,  y la última letra es Lamed, que juntas conforman la palabra Lev, que quiere decir corazón.

 

Este balance se nos aclara con esta historia:

 

A menos de una semana después de que el tzadik Rabí Levi Itzjak se trasladó a Berdichev en 1785 para servir como rabino jefe allí, tres hombres llamaron a su puerta para pedirle que decidiera una cuestión de ley judía entre ellos. Sería su primer caso como juez rabínico en su nueva posición.

 

Un rico comerciante había traído varios barriles llenos de miel para vender en la gran feria de Berdichev. Desafortunadamente, en ese momento, el precio de la miel cayó bruscamente. No queriendo sufrir una pérdida en su inversión, le pidió a un amigo que por favor le  almacenara la miel hasta que el precio subiera de nuevo.

 

Como los dos eran viejos amigos, el hombre local estaba felizde ayudarlo. Conociéndose el uno al otro como personas completamente honestas, no anotaron nada de su acuerdo, ni llamaron a testigos.

 

El tiempo pasó. El precio de la miel se mantuvo bajo, por lo que los barriles permanecieron en su bodega de Berdichev.

 

Más tiempo pasó. El hombre en cuya propiedad estaba almacenada la miel contrajo una enfermedad fatal y falleció. Todo ocurrió tan rápido, que nunca tuvo la oportunidad de explicarle a su familia nada sobre el estado de sus asuntos.

 

Más tiempo pasó, y el precio de la miel finalmente comenzó a subir lentamente. Cuando el aumento llegó a ser significativo, el dueño de los barriles apareció en la casa de su difunto amigo y demandó su miel a los hijos que habían heredado y asumido el negocio de su padre. Ellos, sin embargo, no habían oído nada sobre él de su padre, entonces rechazaron honrar la demanda del comerciante. Después de una discusión, decidieron ir al tribunal rabínico para presentar el caso ante el nuevo rabino.

 

El rabino Levi Yitschak escuchaba atentamente a los litigantes, aunque la ley en tal caso era clara. Él tendría que fallar en contra el comerciante que decía ser el propietario legítimo de los barriles de miel. Incluso si hubo testigos o un documento firmado, la ley de la Torá estipula que las reclamaciones no son válidas si los herederos están en desventajas por el hecho de que no tienen forma de saber lo que se acordó entre el fallecido y su litigante. En este caso era más claro aún, pues no había ni documentos ni testigos.

 

Sin embargo, Rabí Levi Yitzchak vaciló en pronunciar su veredicto y finalizar el caso pues dos molestos pensamientos lo perturbaron. ¿Por qué, en sus primeros días en su nueva posición, el Todopoderoso arregló para que su juicio inaugural fuera algo tan directo y claro, sin espacio para moverse a la izquierda o a la derecha para intentar cualquier tipo de acuerdo? ¿Podría ser una pista del cielo que su práctica habitual de buscar siempre conciliaciones, acuerdos y compromisos no era correcta? ¿Que sólo adherirse estrictamente a la letra de la ley puede considerarse el camino de la verdad?

Volviéndose a un rincón de la habitación, derramó su frustración en silenciosa oración ...

 

El otro pensamiento que le hizo sentirse incómodo, tal vez incluso más que el primero, fue ¿por qué el Creador lo arregló para que su primera decisión en esta ciudad fuera considerada extraña por todo el pueblo? Después de todo, el comerciante propietario de la  miel era bien conocido por todos en la ciudad como un hombre escrupulosamente honesto, como alguien que ya era rico y como tal inmune a las presiones monetarias, y tan lejos de robar como el este es del oeste. Además, todo el mundo sabía que el comerciante y el difunto eran viejos amigos que hacían negocios constantemente y siempre confiaban mutuamente sin recurrir a documentos o testigos en sus transacciones. Seguramente, toda la ciudad prestaría atención a la primera sentencia dictada por su nuevo rabino. Todo el mundo estaba seguro de preguntarse: ¿Por qué la ley de la Torá debería ser tan opuesta al sentido común? "¿Por qué yo y por qué ahora?" Pensó el rabino Levi Yitzchak para sí mismo.

 

Todavía no podía pronunciar el veredicto. La contradicción entre el sentido natural de lo que era correcto y la ley de la Torá era demasiado grande. A pesar de que el reclamante y los acusados esperaban ansiosamente su palabra, pidió que le perdonaran unos minutos más. Volviéndose a un rincón de la habitación, derramó su frustración en silenciosa oración, suplicando a Dios para que lo alumbrara con entendimiento.

 

De repente, el dueño de la miel saltó de su asiento como golpeado por un relámpago y exclamó: -¡Recuerdo, me acuerdo! Tan impresionado estaba por su recuerdo y tan convencido de su importancia y relevancia, que no dudó en interrumpir al rabino, que estaba de pie en un rincón, absorto en su oración personal.

 

"Honorable Rabino, por favor perdóname", exclamó excitado. "Mientras esperaba aquí tuve la realización más sorprendente!" Un viejo recuerdo pasó por mi mente y  fue rescatado del olvido! Estoy hablando de algo que sucedió hace cincuenta años, cuando yo era sólo un muchacho joven.

 

"Nuestro padre murió repentinamente, dejándonos una gran herencia en efectivo y posesiones. Un día, el padre de estos dos jóvenes -que su descanso sea pacífico- vino a nuestra casa, afirmando que el vino y el aceite que mi padre había guardado eran suyos.  Mis hermanos y yo éramos todavía muy jóvenes y nunca habíamos estado involucrados en los negocios de nuestro padre, no teníamos idea de lo que se suponía que debíamos hacer, pero nos rehusábamos a renunciar a la mercancía de esa manera. "Todos fuimos al rabino del pueblo y presentamos nuestro caso. Él gobernó en nuestro favor, explicando que nada puede ser tomado de la herencia de huérfanos sin prueba absoluta y un juramento.

 

El vino y el aceite permanecieron en nuestra posesión. Después de un tiempo, vendimos todo el lote por un buen precio. El dinero que recibimos por ese vino y aceite es exactamente igual al valor de mi miel. ... "Lo que acabo de darme cuenta es que el dinero que recibimos por el vino Y el aceite es exactamente igual al valor de mi miel, que ahora está en la posesión de los hijos de mi difunto amigo!

"La cara del rabino Levi Yitzchak brilló con felicidad interior. Con su apta comparación de los dos acontecimientos paralelos de cincuenta años de diferencia, el comerciante había resuelto su propio caso presente. Por la misma razón que, como huérfano, tenía derecho a guardar el vino y el aceite, el tuvo que renunciar a su reclamación sobre estos huérfanos sobre su miel.

 

Ahora, todo estaba claro para Rabí Levi Itzjak: la Divina Providencia le había presentado este caso tan temprano en su nuevo mandato para enseñarle una lección importante. No siempre lo que parece obvio y verdadero para los ojos humanos es necesariamente la verdad o incluso justo. La verdad absoluta reside sólo en las leyes de  la Torá. El libro mayor de Dios está siempre abierto, y todas las cuentas son equilibradas para siempre. Algunos pueden tomar cincuenta años para la resolución, otros más, otros menos. Lo que se garantiza es que el Maestro del Universo supervisa constantemente para asegurarse de que se hace justicia.

 

Con esta reflexión me despido y les digo hasta Rosh Jodesh Elul.

 

Un Abrazo

Maciel

 

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Comentarios: 3
  • #1

    Teresa (domingo, 20 agosto 2017 14:53)

    Maravillosa enseñanza.
    Muchas gracias Maciel

  • #2

    maria (domingo, 20 agosto 2017 18:08)

    me encanta que me ayan enviado la leccion del sohar de esta semana gracias

  • #3

    Alejandro (martes, 22 agosto 2017 20:37)

    Preciosa Parasha.
    Gracias Maciel.

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