Y le dijo el Eterno a Moisés: Ordena a Aarón y a sus hijos diciéndoles: Esta es la ley del holocausto. Permanecerá encendido sobre el altar  toda la noche hasta la mañana, con el fuego ardiendo.

וַיְדַבֵּ֥ר יְהוָ֖ה אֶל־מֹשֶׁ֥ה לֵּאמֹֽר ׃

צַ֤ו אֶֽת־אַהֲרֹן֙ וְאֶת־בָּנָ֣יו לֵאמֹ֔ר זֹ֥את תּוֹרַ֖ת הָעֹלָ֑ה הִ֣וא הָעֹלָ֡ה עַל֩ מוֹקְדָ֨ה עַל־הַמִּזְבֵּ֤חַ כָּל־הַלַּ֨יְלָה֙ עַד־הַבֹּ֔קֶר וְאֵ֥שׁ הַמִּזְבֵּ֖חַ תּ֥וּקַד בּֽוֹ

 

Esta es el último Shabbat antes de que lleguemos a Pesaj, que es el dia mas poderoso del año. Por eso se llama Shabbat Hagadol, que quiere decir Shabbat el Grande.

Antes de hablar un poquito de esto, recitare una frase talmúdica, dice en el tratado de Shabbat 118b: "Si todo Israel observara dos Shabat consecutivos, serían salvados de inmediato". Si esto fuese literal la redención ya hubiese llegado porque en este periodo todos en casa guardan reposo obligado, de cierta forma todos guardan shabbat, judíos y no judíos. 

 

Lo cierto es que todo  Shabat en sí mismo se duplica, porque como sabemos en una parte de la Tora se nos pide recordar y en otra guardar Shabbat y por eso los sabios deducen que estos son dos mandamientos, uno positivo, el de recordar y otro negativo que es el de guardar, este ultimo es negativo por las restricciones sobre encender un nuevo fuego, el de transformar, etc,es decir, todas las restricciones propias del shabbat. Pero también recordar, que es una mitzvá positiva, se refiere al amor (ahava); y guardar, que es una mitzvá negativa (debido a las prohibiciones de Shabat), se refiere al miedo. Eso quiere decir que el amor y el miedo son socios.

Los talmudistas coinciden en su gran mayoría en decir que estos dos shabbat del cual habla el Talmud es El Shabat Chouva (arrepentimiento, retorno) que precede al Día de Kipur, que es un Shabat colocado bajo el sello del miedo,pues kipur es un día de completa restricción, mientras que el Shabat haGadol que precede a la Pascua, se coloca bajo el amor, porque pesaj es el dia de la expansión, de la liberacion producto del acto de amor de hashem por sus criaturas.

 

 Tal sería por excelencia los dos Chabbats mencionados en el Talmud, Chabbats para guardar y que deben ser recordados para ser salvados. ¿Pero salvados de qué? el Rav Slonim dice que La perfección se encuentra en la unión del miedo y el amor. Por lo tanto, no podemos conformarnos con respetar solo uno de estos dos Chabbats, es decir, confiar en el miedo para llevar nuestra vida o, por el contrario, confiar solo en el amor. ¿Pero por qué es ese Shabat que se llama "el gran Shabat"? Porque el amor es de mayor grado que el miedo que existe antes de Kippur, el amor precede al miedo porque es mas viejo que el, existía, y se llama grande  porque el shabbat que precede a Pesaj tiene por rasgo el amor cuya fuente está en la sefira Jesed, el amor que da, una sefira calificada de "grande".

Entonces este shabbat sirve para que recordemos que somos amados y que somos escuchados. Así que somos salvados del escepticismos, somos salvados de la duda

 

Por otra parte, Tzav significa orden, y se escribe con la letra tzadi de Guematria 90 y la vav de Guematria 6(צַ֤ו), lo cual nos da un valor numérico total de 96. También Tzv comparte la misma raíz de la palabra Mitzva, lo que nos quiere decir es que los mencionados preceptos son herramientas que establecen un orden interno y externo en nuestro cuerpo y vida. 

 

Si bien percibimos al mundo a través de nuestros 5 sentidos, existe un sexto órgano sensorial al que llamamos vasija(kli en hebreo), que en realidad se refiera a nuestra alma. Ésta percibe de la misma manera que lo hacen nuestros cinco sentidos naturales.

 

Nuestros órganos sensoriales están construidos de tal manera que sus vibraciones interiores influenciados por nuestro recuerdos, programas, tikun, etc transforman las vibraciones externas en imágenes. Entonces los 5 órganos, en cuestión de microsegundos crean una coalición, poniéndose todos de acuerdo en aceptar tal proyección. Es como si los 5 sentidos fueran una sola cosa, como  hermanos que van desde el mayor que son los ojos, hasta el menor que es el gusto. Es así como lo que vemos es reforzado por lo que oímos y por lo que sentimos con el olfato, el gusto y el tacto, al punto que esta percepción crea una realidad física que es difícil de cambiar, por que al mismo tiempo, esa proyección moviliza una memoria emocional, que es el mundo que crea las formas. Este proceso es tan poderoso, que muchas veces, por no decir la mayoría de las veces, somos nosotros mismos los que movilizamos todo un escenario externo para reforzar nuestra percepción. En eso  somos expertos utilizando nuestra potencia creadora.  



Lo cierto es que la percepción interna está construida con la finalidad de igualarse a los parámetros exteriores, porque eso es lo que nos permite vivir en una sociedad en donde todos vemos las mismas noticias, o un mismo paisaje. Nacimos con atributos internos ya hechos. Estas  vibraciones internas están predeterminados de antemano, lo cual nos permite percibirnos en forma automática en este mundo. 

 

El alma o el kli vive exactamente el mismo proceso, ella es un embrión que tiene que desarrollarse y para ello ella equilibra sus frecuencias internas, llamados atributos, a la frecuencia externa. Ella percibe lo que sucede en el exterior a través de nuestras acciones.  Por eso la Torá nos revela y algunas veces nos ordena las llamadas mitzvot, estas son acciones que entran en una sintonía armoniosa con vibraciones cósmicas de alta frecuencia como por ejemplo, la bondad, la discreción, la caridad etc, que permite el desarrollo y madurez del alma.  Las mitzvot desarrollan la percepción que el alma tiene del externo y esto es positivo porque cuando el alma es fuerte y grande, ella se impone por encima de las fuerzas oponentes

 

Ya hemos explicado que los ojos son las ventanas del alma, pues bien, cuando ella alcanza cierto nivel de desarrollo comienza a ejercer su fuerza sobre los ojos, que es el órgano sensorial dominante por sobre los otros 4, lo cual permite una alteración en la frecuencia de los ojos que obliga a cambiar también la frecuencia de los otros 4.  

 

El asunto es que en el nivel Sod de la Torá aprendemos que es la naturaleza misma, o lo que es lo mismo, el Creador o Elokim, la que nos obliga a desarrollar este sexto órgano llamado alma, no tenemos opción, porque vinimos para poder percibir al Creador.Asi que mas tarde o mas temprano la vida misma nos llevará al desarrollo espiritual, somos nosotros quien decidimos si iremos por nuestros propios pies o a empujones. 

 Lo máximo que podemos hacer en contra, es retardar el proceso, pero nunca impedirlo. 

 

La única manera de cambiar la realidad física, la única manera de convertirnos en verdaderos creadores a imagen de Hashem, es percibiendolo a Él en donde se encuentra, en todo. Para eso nacimos en un mundo de caos, para repararlo.   Para vivir en este mundo físico y para preservar nuestra vida tenemos que conocer las leyes que lo gobiernan, como por ejemplo el fuego quema; Así mismo sucede con el alma, ella no puede desarrollarse sin la comprensión de la naturaleza del mundo espiritual,  sin la comprensión de lo que hay allí y de cómo funciona. Es por eso que el conocimiento de la kabalah llena nuestro espíritu. Su sabiduría es el deseo de nuestra alma. 



Por todo esto es importante entender lo que nos dicen los sabios: la persona que no ha adquirido el conocimiento espiritual no adquirirá un alma. Me explico, se llama alma al proceso de ensamblaje de 3 niveles, el Nesfeh, el Ruaj y la Neshama. De hecho en hebreo “Alma” se dice “Neshama” porque su nombre implica la inclusión de los otros 2 niveles. Estos 3 niveles también se manifiestan como 3 tipos de deseos, el de recibir, el de otorgar y el de compartir. A pesar de que fuimos creados por  Elokim, por la columna izquierda, un bebé no se concibe sin que el papa intervenga, así que en el fondo todos los niveles superiores a Elokim también duermen dentro de nosotros. Por eso nacemos con el nivel de Nefesh, que es puro deseo de recibir. Pero de acuerdo al entorno que nos rodea, gradualmente debemos adquirir valores para desarrollar el deseo de otorgamiento. 

 

En términos espirituales, las consecuencias de las mitzvah de otorgamiento como la visita a los enfermos, la tzedaká, el trabajo voluntario, etc nos permiten desarrollar la percepción de un nivel superior a Elokim, que es el nivel de Yud Hei Vav y Hei, nivel de Jojmah.

La Torá y su estudio tienen este objetivo, el desarrollo total del nivel emocional del alma llamado Ruaj. Mientras no logramos este equilibrio muchas veces podremos sentir la tensión y el desequilibrio entre ambos polos y por eso podemos eventualmente sentir que no recibimos en la misma medida que otorgamos. Esa energía de insatisfacción es llamada oponente, que nos pone trabas en el proceso de sintonización entre ambas fuerzas. 

 

En otras palabras, jas veshalom recibimos diversos obstáculos, pensamientos y tentaciones que se oponen a nuestro progreso espiritual. Nos caemos muchas veces, nos  equivocamos y caemos en placeres animales, porque nuestra voluntad es débil. Esto sucede para que nos demos cuenta que nuestros deseos espirituales son frágiles y que es más fuerte nuestra naturaleza egoístas. Sólo tomando consciencia de esto podremos trabajar en efectuar un cambio. 




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Kabalah Renovada 2015

 

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