Parasha Vayeshev



“Vayeshev Ya'akov be'erets megurey aviv be'erets Kna'an”…



“Y  se asentó Jacob en la tierra en donde residió su padre, en la tierra de Canan”.



Vayeshev quiere decir “Y se asentó”. Esta es una palabra que se forma de manera singular, es una contracción de 4 letras que describen las dolorosas pruebas que sufrió Jacob a  lo largo de su vida, y que, aparentemente, fueron el precio que pagó por el robo de la primogenitura. Al mismo tiempo el Ari nos enseña que esta palabra nos revela el Tikún de Jacob.  ¿Cómo es esto? Él dice que cada cosa que sucede esconde algo detrás. El Ari explica que la segunda letra del nombre de una persona nos revela su tikún. En mi caso por ejemplo, mi nombre hebreo Maciel se escribe con la letra Mem, Zain, Aleph y Lamed. La segunda letra es  la Zain que me habla de mi tikun, entonces todos mis triunfos están precedidos de lucha, perseverancia, disciplina. La zain me empuja hacia la victoria de todos mis proyectos pero son bien ganados, nada gratuito.

 

En la página web encontrarán la descripción de cada letra hebrea así que pueden guiarse por allí.

Es así como la segunda letras de los siguientes nombres forman la palabra Vayeshev, la cual está formada por la Vav, la Yud, la Shin y la Bet.

Comenzamos por la Vav que es la segunda letra de Yosef y sobre ella sabemos el sufrimiento que experimentó Jacob cuando pensó que su hijo había muerto.

Seguidamente tenemos la segunda letra del nombre Dina, la yud y sabemos que la violación de Dina, desató una catástrofe pues los hijos de Jacob, hermanos de Dina, asesinaron a todo un pueblo, 24 mil personas, cosa que le causó enorme vergüenza  y dolor a Jacob.

Tenemos también la segunda letra del nombre Esav, la Shin. Con respecto a esto, sabemos del conflicto que lo obligó  a huir, que lo exilió de su familia y que le cambió la vida, trayéndole grandes sufrimientos también.

Sin contar la pelea que tuvo contra el Ángel de Esav, el Satán, quien lo hirió en el nervio ciático. Me explico,

 

No es lo mismo tener un dolor en la ciática como, jas veshalom le pasa a cualquiera de nosotros que soportar la herida original. Antes de Jacob este dolor nunca fue experimentado por algún ser humano. Para tener una idea, el dolor que hoy pueden sentir millones de personas, estaban todos concentrados en Jacob.

 

Y por último tenemos la segunda letra de Laban, la Bet. Sobre este rasha sabemos que explotó a Jacob por 21 años, de modo que trabajó incansablemente, dormía a la intemperie para vigilar que ninguna oveja se perdiera, se peleaba contra animales salvajes y estaba todo herido, etc. Para el, que toda su vida fue un hombre dedicado al estudio y a la meditación, que pasó 14 años en una yeshiva en donde experimentó las conexiones más grandiosas y que era un hombre que vivía  en otra dimensión; este cambio tan  drástico fue una prueba terrible. Notablemente porque él estaba obligado a dormir entre estos animales mal olientes, y la halajá dice que no se debe pensar en Tora en un sitio en donde hay mal olor, razón por la cual en el baño no se estudia ni se lee absolutamente nada de santidad, ninguna letra hebrea debe entrar al baño y tampoco se debe pensar en Tora dentro de él. Dominar su pensamiento que quería estar todo el tiempo conectado con el Creador, fue algo que implicó un enorme esfuerzo y sufrimiento para su cuerpo y su alma. En fin, Vayeshev está formado con las segundas letras de los nombres Yosef, Dina, Esav y Labán.


Entonces tenemos que averiguar  ¿por qué esta palabra nos describe el tikun de Jacob? Porque la verdad es como mucho con respecto al robo que le hizo a su hermano.  Fíjense algo, El midrash dice que Jacob pensaba que los años de su vida serian 120, así que cuando llego a Canaán él tenía 112, por lo tanto, considero que el merecía un poco de reposo del dolor en los últimos 8 años de su vida. El Creador le dijo, un Tzadik no tiene reposo ni en este mundo, ni en el venidero. Entonces, le llego a Jacob la tragedia de Yosef. Es así como todo el dolor que pasó Jacob en el pasado se reactivó con lo que creyó fue la muerte de su hijo más querido, y el dolor pasó a ser sufrimiento. Por tal razón cayó en depresión, hecho que le produjo la pérdida de  su capacidad de profecía.  


 

Ahora vean esto tan interesante. Los Jajamim nos enseñan que el dolor que experimentan los padres libera de tikun a los hijos. Antes de que todo esto le sucediera a Jacob, en la parasha pasada vimos cómo él  trabajó para Labán 21 años. Fueron 7 años por Rajel que fue cambiada por Leah. Luego 7 más para tener realmente a Rajel y por último 7 más para salir de allí con un capital. Siendo el Tzadik que era, el cual tenía total dominio sobre la materia, tendríamos que preguntarnos: ¿por qué el soportó tal tratamiento? Jacob vio que su descendencia sería esclava en Egipto y quiso hacer algo al respecto. El decreto del exilio del pueblo hebreo era de 400 años desde el momento del descenso de Isaac.  Los Jajamim dicen que el sufrimiento del pueblo hubiese sido 10 veces más terrible en Egipto si no hubiese sido por Jacob, pues él  era el rey del diezmo. Así que fue esclavo de Labán 21 años que es el 10 % de los años que los hijos de Israel estuvieron esclavos en Egipto. El aminoró el dolor del pueblo, Así que portó sobre si un año de dolor por cada 10 años de dolor del pueblo hebreo cuando fue  esclavo en Egipto. Esta es la misma razón por la cual Yosef obligó al pueblo que buscaba saciar la hambruna del momento  a dar el 10 % de sus beneficios al gobierno central y/o a practicarse la circuncisión, que en realidad es la eliminación de la klipa de nacimiento. Esto nos enseña que esta práctica del diezmo extirpa klipa, no solo propia sino que esto afecta positivamente todo nuestro árbol familiar. En conclusión Jacob no pagaba su propio tikun el pagaba el tikun de su descendencia.

Otra reparación que encontramos en esta parasha es la manera interesante como nuestra alma necesita de cada mitzva para completarse. Dicen los sabios, "Jaakob se sentó en la tierra de sus antepasados" para arreglar la mitzvá de honrar a los padres que había dañado, ya que anteriormente había pasado 22 años lejos de su padre. Explican que Yosef fue separado de su padre exactamente 22 años (desde la edad de 17 hasta 39), ya que Jaacob había estado alejado de su padre Itzjak durante 22 años. Y como se mencionó en la pasada parasha, Esav tenía en su haber la mitzva de honrar a sus padres y no Jaacob, y por esta razón  reparación consistió en experimentar lo mismo con su amado hijo, quien fue apartado de él por el mismo período de tiempo.


Esto quiere decir que en nivel de Nefesh cada quien tiene la opción de hacer o no hacer y la verdad es que no tiene importancia mientras estemos en la animalidad porque de ese nivel no salimos, jas veshalom.

Pero tenemos que saber que la evolución de la vida no se detiene. Asentarse es como ir en contra la corriente, en consecuencia seremos golpeados por las olas como le sucedió a Jacob.  Si queremos comenzar a llenar otros niveles de nuestra alma, si  queremos realmente evolucionar y que nuestro entorno también evolucione, entonces de una manera o de otra tenemos que pasar por las mitzvot, ya sea conscientemente o inconscientemente. Por ejemplo, hay mucha gente que conozco, que no estudian ni pizca de Torá pero que honran a sus padres de una manera admirable, en otras palabras, esta mitzva está integrada en ellos. Es así como el mundo cambiara. Las mitzvot son conductas justas que vamos integrando y transmitiendo a nuestros descendientes como hábitos de vida y consciencia moral.


Yoséf que se nos presenta esta semana, corresponde a la Sefirah de Yesod, el portal y la puerta de entrada a través de la cual toda la Luz de los Mundos Superiores fluye en nuestro mundo. Los Patriarcas, Abraham, Isaac y Jacob denotan el reino espiritual, mientras que Yoséf significa el embudo por el cual la Luz sagrada emerge en la realidad física. El vivió con su padre 17 años, que es el valor numérico de la palabra hebrea para bien [tov]. Si este número aparece en la Torá es para indicarnos que esta semana  las fuerzas de la bondad se acumulan y atraen a nuestras vidas energías  místicas unido al número diecisiete, como se expone aquí.


Fíjense en esta maravilla, de Yosef surgen las 18 bendiciones matinales. Su  santidad santificó al mundo entero. ¿Qué tenía de especial Yosef HaTzaddik? La forma en que guardó sus ojos.

Yosef protegió sus ojos pues Él nunca los abrió y fue a través de esto, que santificó  el mundo entero. El Midrash relata que la esposa de Potifar vendría a Yosef tres veces al día para tentarlo y esto le producía un dolor terrible, porque tenía que hacer uso de toda su fuerza interna para resistir a esta mujer, que era además extremadamente bella. Esto para él era como si todos los días ella venía y lo apuñalaba con alfileres y agujas. Como dice en Tehillim 105 acerca de Yosef HaTzaddik, "Su alma fue puesta en planchas".


Ella le decía: "Te ciego los ojos". "Yosef le respondía" Hashem les da vista a los ciegos así que Hashem me abrirá los ojos. Ella le clavaba alfileres debajo de la barbilla para que levantara la cabeza y mirara, pero él nunca abrió los ojos. Cuando ella le dijo: "Te derribaré y te humillaré", él respondía: "Hashem endereza la inclinación". Ella le decía: "Serás encarcelado de por vida y de allí nunca saldrás". Él contestaba, "Hashem libera a los encarcelados”. Es decir, cada una de las 18 bendiciones provienen de la lucha que Yosef tuvo con la demonia que se apoderaba de esta mujer cada vez que lo buscaba.


Por lo tanto mis amigos, es importante  entender dos cosas:

1) nuestros ojos, nuestra mirada construye nuestra vida. Esto lo he repetido muchas veces, pero es algo capital que debemos integrar en nuestra conciencia, porque somos nosotros quienes decidimos lo que observamos. Toda la fuerza de la vida de un hombre llega a través de sus ojos: para su alma Divina y para su alma animal.

Si vemos lo animal entonces la fuerza se transferirá al animal interno que tenemos, si por el contrario vemos la luz, entonces esta fuerza será transmitida a la parte Divina.  Esta fuerza se transfiere a lo que sea que se mire, porque, esencialmente, el poder de la vista transfiere energía: transfiere la fuerza vital.

Nadie nos obliga a ver la televisión, ni las noticias, ni la suciedad, ni a la pobreza. Tenemos que entender que  observar es diferente a ver, es decir no debemos ver al pobre, sino debemos observarlo. ¿Cuál es la diferencia? su condición física no cambia, pero si solo nos concentramos en su parte Divina, entonces estamos observando y solo así es como podemos practicar la tzedaka. Para que esta sea una mitzva tiene que ser bajo esta posición de observador. Si damos una tzedaka pensando que el otro es inferior, o desaventajado o miserable ya no es mitzva la Tzedaka. El pobre y el pudiente están en la misma línea, solo que cada uno está en un extremo diferente. Y es gracias al pobre que existe el pudiente.  Debemos entender que estamos en la obligación de ayudar al otro, porque él  seguramente, voluntaria y estoicamente, está portando sobre si un dolor que aligera las tristezas del mundo. Hay gente que se presta para que otros puedan cumplir la mitzva de la tzedaka, para crear solidaridad en el prójimo y unión. El que se presta para esto da un paso gigante en su  evolución y obtiene gran recompensa más tarde. Es por esto que es obligación ayudar al pobre, porque nos está facilitando la vida.  


2) Debemos estudiar la historia de Yosef, porque ayudará a nuestra Kavanah cuando hacemos nuestras bendiciones matutinas. Vean que cuando hacemos algo porque entendemos su proveniencia y su intención, tocamos niveles profundos de nuestra alma, removemos klipa y en consecuencia nuestra realidad cambia. Por ejemplo, Es muy diferente lavarse las manos sin ninguna conciencia, que lavarse las manos sabiendo que estás despegando el aspecto de muerte de las extremidades de tus dedos. Dicen los sabios que nuestra realidad responde a la intención y no a la acción de lo que hacemos


En fin mis amigos, esta semana, comenzamos a conocer a Yosef Ha tzadik. Él es un personaje y una carroza muy importante dentro de nuestro trabajo interno. En cada familia siempre hay alguien más evolucionado que otro. En el caso de los 12 hijos de Yacob, los hermanos no sabían quién era el tzadik y en cuyo mérito la tierra estaba llena de santidad, pues ello se sentía.  En la época de Yosef, ¡podían ir a todas partes sin zapatos! Hubo tal santidad en la tierra que con cada paso, nadie sintió ningún pinchazo de espinas, nadie fue atravesado por piedras. El suelo era sagrado, Las espinas eran santas y todo era santo. En el momento en que vendieron a Yosef, todo se detuvo. Ya no sentían la santidad de la tierra, y la tierra se volvió suciedad. De repente, sintieron que todo los picaba, todo les dolía, e inmediatamente necesitaron zapatos.


Con esta reflexión me despido hasta muy pronto

Un fuerte abrazo

 

Maciel

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Kabalah Renovada 2015

 

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